domingo, 16 de noviembre de 2014

EXPOSICIÓN X ANIVERSARIO ILETRADOS

Exposición X Aniversario

Este próximo lunes 17 de noviembre inauguramos una exposición por el décimo aniversario de Colectivo Iletrados. Será a las 19:30 en el sótano de la Biblioteca Regional de Murcia y se completará con un recital en el que participarán varios miembros de nuestra asociación y  escritores murcianos (Vega Cerezo, Pedro Pujante,Noelia Illán, Pascual Pérez Navarro, Eric Luna, José Óscar López y Vicente Cervera). 

La exposición, que estará en la Biblioteca Regional hasta el sábado 22 y que luego pasará al Cuartel de Artillería, recoge lo mejor de estos diez años. Los visitantes podrán ver ilustraciones, fanzines, plaquettes, fotografías, camisetas, chapas, etc. de nuestra década de vida. Esta muestra está dividida en tres secciones temáticas: Manifiestaciones, Poética, Urbanas. 

jueves, 13 de noviembre de 2014

MESA REDONDA SOBRE LITERATURA. UNA REGIÓN DE LETRAS



El martes 18 de noviembre, a las 20.30 horas habrá un debate sobre literatura. En la mesa redonda, en Espacio Pático, y moderada por David Cano, director de Literatura y Medios de Comunicación de Revista Magma, estarán presentes todos los agentes que forman las distintas ramificaciones de las letras murcianas. Tendrán voz: Miguel Ángel Hernández, escritor y profesor de Historia del Arte; Javier Castro Flórez, editor de Micromegas; Pedro Pujante, escritor y crítico literario en diversos medios; Alberto Soler, gestor cultural y responsable del premio Mandarache; José Alcaraz, poeta; y Araceli Muñoz, lectora incansable.

sábado, 8 de noviembre de 2014

UTOPÍAS. EL ORIGEN DE LA CIENCIA FICCIÓN


‘Y cualquier tiempo futuro fue mejor’

La utopía es un término griego pero que  acuño Thomas More (Londres, 7 de febrero de 1478 – Ibídem, 6 de julio de 1535), con su famosa obra ‘Libellus . . . De optimo reipublicae statu, deque nova insula Vtopiae’ (1516). Una palabra que significaría ‘no lugar’ y que hace referencia a ese espacio físico inexistente, idealizado y alternativo a  nuestro mundo real. En esta obra More describió un mundo ideal, en contraste con la sociedad de su tiempo y por lo tanto con un alto contenido de crítica y sátira. Ya Platón en su República esbozó este concepto. Y más adelante, sin alejarnos del campo meramente novelesco ni del mundo griego, encontramos a Yambulo (250/225 a.C.), cuya obra conecta claramente con la paradoxografía, es decir, con la descripción de todo tipo de maravillas.
Dentro de esta rica tradición novelesca utópica, de cuya cantidad de obras no disponemos de espacio para hacernos eco, sí que no podemos dejar de mencionar los Relatos verídicos de Luciano de Samosata (Siria, 125 – 181), el más genuino ejemplo de ficción utópica que contiene las claves de la futura  y moderna ciencia ficción.
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De Luciano de Samosata sabemos que nació en Siria en el siglo II. Está considerado uno de los grandes satíricos de todos los tiempos. Invirtió los patrones clásicos de las artes y la filosofía y parodió su tiempo con gran acierto, erudición y descarada fantasía.  De su extensa producción, la narración que más se acerca al género de la utopía es Relatos verídicos. Obra precursora de la ciencia ficción actual.
La novela de viajes y utópica, que naciera con Homero, es puesta en tela de juicio por Luciano  a través de sus Relatos verídicos, título que ya presupone cierta ironía. De hecho, el propio autor nos dice al comienzo del <Libro I>: ‘en una sola cosa seré veraz: en decir que miento’.
Esta historia novelesca, escrita en una autoritaria primera persona, como las precedentes, y con un deslumbrante despliegue de imaginación e ingenio, describe varios espacios y mundos imaginarios -entre ellos la Luna-  y posee un tono irónico, procaz y humorístico. Pero, a pesar de su intención satírica y tono hilarante, nos basta para situarla dentro del espectro de la literatura fantástica de ciencia ficción utópica.
En la descripción de los selenitas hallamos un gran número de detalles que posteriormente se han reproducido en la literatura fantástica o de CIFI. Por ejemplo, hombres ‘arbóreos’ que nacen cual árboles al ser plantados los testículos de sus progenitores. Dice Luciano al respecto que tienen los órganos sexuales artificiales (marfil y madera) lo cual nos lleva a pensar en la reproducción artificial que tan presente estará en novelas como Un mundo feliz de Huxley por ejemplo.
Las ropas de los habitantes lunares de Luciano son de vidrio y de metal, materiales muy sofisticados para la época. De los ojos de los selenitas nos dice el autor que ‘son desmontables, y el que lo desea se los quita y los guarda hasta que necesita ver’. Como García Gual explica en las notas explicativas que acompañan los Relatos en la edición de Gredos, parece que ‘profetiza inventos modernos como las lentillas, esos ojos de quita y pon, o los trajes de plástico’.
La obra, disparatada e impredecible, nos traslada, junto a su narrador, por el interior de una ballena y por varias islas, siendo cada episodio más increíble que el anterior. Se encontrará con el mismo Homero y con la ninfa Calipso a quien entregará una carta firmada por Ulises en un episodio de mimbres paródicos e hilarantes.

OBRA DE PIRANESI
A partir de estas primeras obras fantásticas ya no habrá límites para la imaginación ni para la indagación novelesca en el mundo de la anticipación.
Kepler en 1620 en su extraña novela Somnium envía también a su protagonista a la Luna. El mismo  interés por el viaje a la Luna, pero con un tono satírico heredero de Luciano, lo explotará Cyrano de Bergerac  (1619-1655) en Viaje a la luna, incluida en ‘L'autre monde’ (1657-62). Es esta una pieza de ciencia ficción que igualmente participa de los tintes utópicos de la novela griega. Aunque ya estamos ante una obra más enrevesada, profunda y compleja.
En Viaje a la luna, también escrito en primera persona, Bergerac describe a los habitantes de la Luna. Si bien su intención, como los antecesores que lo inspiraron –Bacon y Moro- es en cierta medida didáctica, qué duda cabe de que algunas de las imaginativas descripciones que nos regalan son características de la mejor CIFI. Nos relata que en la Luna sus habitantes disfrutan de dispositivos para escuchar música y grabaciones de libros, máquinas que recorren el cielo y ciudades trasladables.

En definitiva, un mundo mejor y más feliz, al que las utopías nos hacen mirar con ansías de trascender nuestra mediocridad. Un mundo preferible que, en contraste con el nuestro, nos parece siempre mejor, más adecuado y deseable y al mismo tiempo nos advierte de nuestras deficiencias y defectos.
Hoy día, con una sociedad siempre en constante cambio y que mira con pesimismo al futuro, no es de extrañar que la literatura haya tenido que recurrir al anverso de estos mundos ficticios y felices. Y por eso ya no se escriben más utopías sino antiutopías o utopías.
Pero esa es otra historia. U otro artículo.


PUBLICADO EN LIBROS. SUPLEMENTO LITERARIO DE LA OPINIÓN DE MURCIA. 8-XI-14



sábado, 1 de noviembre de 2014

MURCIANOS IRREVERENTES


 

Cuando hablamos de literatura solemos fijamos en autores, en sus obras, corrientes, vanguardias o incluso premios literarios. Sin embargo son pocas las ocasiones que ponemos nuestra atención en un sello editorial. No, no voy a hablar de Planeta. ¿Por qué habría de hacerlo?
Hablaré de otra casa más lujosa y pequeña. ¿Y por qué hablar de una editorial? En Cátedra, por citar un claro ejemplo, se rescatan clásicos de la literatura universal y en Valdemar se hace un intenso acopio de títulos de libros de terror, fantasía y ciencia ficción. De algún modo algunas de estas casas editoriales sirven de caleidoscopio y foco de concentración de obras, autores o corrientes determinadas que definen un género o que marcan un canon de lectura. Ayudan a radiografiar según qué rama o género literario. No creo que sea casual que el escritor y crítico literario Vicente Luis Mora identifique en su blog bajo el epígrafe titulado ‘Mi canon es este’ una lista de editoriales, sus editoriales insignia.
Pero vamos a lo que vamos.
Aquí en Murcia varios proyectos editoriales han surgido en los últimos tiempos. También son numerosas, y cada vez más, las editoriales de afuera que se hacen eco de emergentes escritores murcianos, los premian y editan. Por ejemplo la editorial madrileña Irreverentes. Una casa independiente fundada y dirigida por el incombustible y proteico Miguel Ángel de Rus, que apuesta por un criterio estético y literario de calidad y que huye de las modas, los bestseller y los autores televisivos chirriantes. En su catálogo se pueden rastrear a escritores españoles de la talla de Ramón J. Sender, Francisco Umbral o Francisco Nieva. O extranjeros celebérrimos: Noah Chomsky, Bulgakov o Jack London…
Pero quiero hablar del presente y de Murcia. O sea, del futuro que se fragua aquí en nuestra ribera del Segura.
En la nómina de autores murcianos contemporáneos que conforman las filas irreverentes podemos encontrar a José Antonio Molina, profesor de Historia Antigua de la Universidad de Murcia. Con Irreverentes ha publicado en 2014 una cuidada traducción de  Espíritus elementales de Heine. Obra capital para conocer el folklore centroeuropeo que fue escrita hace ya casi doscientos años.
Francisco Javier Illán, poeta, editor y escritor, entre otras muchas cosas escribió un libro de desasosegantes historias del más clásico terror con mimbres mediterráneos: La isla y otros relatos (2013). También ha participado en la celebrada antología 2099, en la que insignes escritores –Ray Bradbury, Philp K. Dick o Julio Verne- fueron incluidos. En esta antología y su feliz secuela 2099-b (a carga también de Illán) se concentra un surtido número de autores de la tierra. Por nombrar unos pocos, Juanje López, Salvador Robles Miras, Juan Vivancos Antón o Pedro López Manzano.

El molinense José María López Conesa, tras ocho novelas, es su obra Crimen en la Torre de Montijo (2013) cuando consigue un notable éxito y reconocimiento. Una novela negra ambientada en una zona rural que según el autor escuchó de su propio padre y que la crítica ha comparado con los misterios de Agatha Christie.
El filósofo y teólogo Bernardo Pérez Andreo, nacido en Nimes es en la actualidad Profesor Titular de Teología en el Instituto Teológico de Murcia. Ha escrito diversas obras de carácter divulgativo. Quizá uno de sus títulos más interesantes lo podamos encontrar en el ensayo Decodificando a Jesús de Nazaret (2010), una obra en la que analiza la figura histórica del más controvertido personaje de todos los tiempos.
Y no me puedo olvidar del poliédrico Pedro Amorós. En Irreverentes se ha publicado casi toda su obra; por ejemplo, su ensayo Jano ante el espejo (2011), libro sobre el tema de la dualidad en la literatura que le valió el Premio Rara Avis de ensayo.  También se alzó con el premio Oscar Wilde de Novela breve con La extraña victoria (2013), la vida novelada de un murciano desde la posguerra hasta nuestros días. Es autor de cuentos, artículos y en Irreverentes vio la luz la obra de teatro Beatriz Cenci, una historia romana (2009). Mientras escribo estas líneas me dicen que en breve también aparecerá su ensayo La tradición en Platón, que será prologado por el principal experto mundial en Platón, Luc Brisson. 
Sin querer ahondar más en este club de irreverentes letrados  que ha apadrinado la editorial madrileña se puede hacer el lector una idea de la proyección discreta pero intensa que nuestros escritores comienzan a desplegar. Quizá aquello de que Murcia era un terruño, una isla distante en la que la cultura no tenía lugar haya pasado a ser un tópico desfasado que poco tiene que ver con la realidad.

Y no acabaré sin comentar que los libros de Irreverentes son diligentemente cuidados, personalizados y elaborados con gusto y mucha atención. Objetos deliciosos que invitan a ser manoseados, olisqueados y leídos.
Sirva esta reseña como invitación a la lectura variada e interesante de escritores irreverentes y murcianos.




domingo, 19 de octubre de 2014

LAS PRISIONES DEL ESCRITOR

“Llevamos siglos separando ficción y realidad con un biombo imaginario. El biombo —gran invento japonés— divide en dos espacios una habitación y nos ofrece la posibilidad de diferenciar las dos áreas. Pero la separación es artificial, puesto que oculta que, de hecho, hay un solo espacio.”

E. VILA-MATAS




Todo escritor es un escritor secreto, que se oculta en su despacho, en sus libros y en su propia efigie de escritor. Se sienta  frente a su ordenador y aporrea el piano arrítmico de su teclado en busca de una sinfonía imperfecta que habrá algún día de definirle y hacerle visible.  
Aunque el que se hace visible solo es el otro, el relaciones públicas del escritor, el que da conferencias, presenta el libro y concede entrevistas a los medios hablando en una fingida primera persona. El que va al supermercado y se preocupa de que no falte papel higiénico en el rollo, ni tinta en la impresora. El otro, el que escribe y sueña siempre permanece al margen, tras el biombo.
Todo escritor es dos personas, a veces tres si tiene familia y  una vida social normal o incluso, como en la mayoría de los casos, ‘otro empleo’ que le da de comer y con el que paga las facturas. Dr. Jekyll escribe mientras Hyde vive y trasnocha y se entera de las noticias.
El escritor no se esconde por miedo ni por necesidad, sino por placer, es decir porque su cabeza no para de viajar y habita dos mundos (que es lo mismo que no habitar ninguno, siempre lejos y exiliado del otro hemisferio) y ha de visitarlos de forma constante para no perder ese vínculo sagrado con el otro lado. Un extranjero. Un nómada. Un extraño. Todo junto.
El escritor, un  pez raro que nada a contracorriente, buscador incansable y aburrido de su persona, en un mundo en el que todos huyen de sí mismos, se esconden en colectividades, banderas, equipos de fútbol, maquillaje, músculos y otras perversiones. El escritor, que siempre sabe que buscarse a sí mismo es lo único que le interesa, acaba por encerrarse en su guarida de papel, pero tiene que emerger de ella por fuerza o necesidad.  Porque la literatura es inventar un mundo privado que solo adquiere total significado cuando se asoma al otro lado de lo público, a través del lector. El lector al final es el más afortunado de los viajeros porque puede otear el universo secreto y peligroso del poeta sin ser lastimado por sus demonios y trampas. Cuántos escritores han perdido la razón en el viaje al ultramundo de la literatura, y qué pocos lectores, en cambio. Quizá el afortunado lector, que cree compartir destino con ese otro gran lector que perdió el juicio, Don Quijote, ignora que en realidad Alonso Quijano no era un lector sino un escritor oculto; porque la figura triste del hidalgo manchego era nada menos que la sombra de Cervantes, el gran preso de la literatura universal, aquel que siguió encerrado en una biblioteca imaginando que viajaba por la Mancha con un regordete compañero. Lo dijo Borges no yo.
El escritor es un viajero lento de interiores y apariencias. Un falso viajero que a través del lector escapa de su cárcel. Una fuga frustrada que siempre llega tarde. Aunque al final eso está bien, porque se crea un puente y ese puente conduce al solitario escritor al mundo de afuera, aunque el lector piense que está entrando en el libro. No, el que se escapa de su jaula de fantasías es el escritor, camina por el exterior que le ha fabricado el lector hasta que éste le cierra la puerta, cierra la última página, lo olvida…

El escritor es un viajero subsidiario, un preso que viaja con la imaginación del lector.

PUBLICADO EL SÁBADO 18 de Octubre 2014 en el Suplemento LIBROS de La Opinión 

sábado, 18 de octubre de 2014

LA POSESIÓN DE ELÍAS QUIROGA





665. Posesión

La familia Quiroga era feliz:
Atracaba  cafeterías y violaba niñas
Y no pagaba los impuestos y
Viajaba al infierno en coches robados
Y unicornios de contrabando..
Eran cinco contando a Elías.
La madre solía decir cabrones. Y putas.
Pero una noche extraña y celestial,
Elías sufrió una posesión: Un ángel
Desalmado y Bueno…
Lo poseyó.  Elías
Empezó a hablar lenguas extrañas: chino mandarín
E inglés comercial. Recitaba  letanías con
Recetas de cocina pakistaní y
La Constitución, y empezó a afeitarse,
Acudía  al coro de la iglesia y encontró un trabajo de conserje.
Y la familia sufrió lo indecible
Y casi siente su humanidad, casi.
Y pagó el sello del coche. Y buscó novia formal.
Y escribió al rey por navidad.

666. Exorcismo.

Qué desastre.
Llamaron a un especialista.
A las doce llegó el exorcista,
Un señor de rojo con bigote
Y alma y maletín y olor a vino barato.
Abrió su caja y sacó el agua maldita
Y  roció a Elías, y le recitó versos satánicos,
Y le introdujo un Anticristo por la boca.
Y leyó a E. A. Poe. 
Elías expulsó flores y osos de peluche, mariposas horrendas
Y blancas palomas de la paz por las orejas.
Y tras varios asaltos, con sudor, jadeos
Y espasmos ocurrió el antimilagro. Y tuvo un orgasmo.
Elías prorrumpió: Cago en dios, trae una cerveza,
So puta. Y su madre, con lágrimas en los ojos,
Lo abrazó, le abofeteó con cariño
Y fueron a beber cerveza y
A matar a niños de trece años y un día.
A su novia formal la cogieron entre todos y…






Pedro Pujante