miércoles, 18 de julio de 2018

NOVELITAS DE PISTOLEROS VS SERIES DE TELEVISIÓN


Resultado de imagen de oeste lafuenteResultado de imagen de almas de metal lafuenteAyer, en una cafetería, escuché fragmentos de una curiosa conversación entre dos hombres de avanzada edad. Hablaban, en ese tono sentencioso que caracteriza las charlas de barra de bar, de las series de televisión que están tan de moda, de la posibilidad de adaptar las novelas de Marcial Lafuente Estefanía (¡Mira tú si habrá ahí muchos y buenos argumentos para hacer buenos capítulos!), y de lo desaprovechada que está Almería, con esos escenarios naturales para rodar una posible serie televisiva sobre “indios y vaqueros” (hubo una referencia a “Águila Roja”, como un claro ejemplo patrio). Reivindicaban, en resumen, el género wéstern, quizá porque no conocían la estupenda serie “Westworld”, quizá sí, no sé. Pero en todo caso, lo curioso de esta anécdota es el cambio de paradigma social, la serie televisiva como material cultural en activo, como continuación de aquellas novelitas del Oeste, como tema de conversación entre gente mayor, y en definitiva, como nueva forma de entender nuestro presente. Me llamó la atención esa manera de contemplar los productos de entretenimiento con nuevo ojos, la facilidad que hay, quizá de forma natural, para enlazar tradición y modernidad,  conectar nostalgia de un pasado ya extinto con nuevos discursos audiovisuales que funcionan muy diferente a los de hace medio siglo. En el fondo, lo que hacían (aunque de un modo intuitivo y especulativo) estos dos señores no era otra cosa que lo que llevan haciendo toda la vida los productores de cine y televisión: revisitar los clásicos, adaptar obras canónicas (las piezas de Shakespeare) a nuevos formatos más populares (blockbusters); o la inversa: discursos populares (novelitas de pistoleros, cuentos de hadas, relatos bíblicos) a discursos cultos (sofisticadas series de televisión, novelas experimentales…).
La cultura es una sucesión de reinterpretaciones, que en cada época trata de reflejar la realidad sin perder el pie en el futuro, tratando de encarnar una modernidad siempre salvaje, pero apoyándose en el sólido basamento del pasado. Porque no hay relato que no hunda sus raíces en la tradición. Como decía Eugenio d’Ors, lo que no es tradición es plagio. Estos dos señores es posible que no se hayan dado cuenta de que la batalla entre indios y pistoleros no ha cesado nunca. Solo que los cineastas han cambiado a indios por marcianos o por vietnamitas, y los valientes cowboys ahora pilotan naves espaciales u otros vehículos menos equinos. En cualquier caso, si dos pensionistas hablan, mientras toman un café, sobre la posibilidad de rescatar un clásico, de series de televisión y de Almería como escenario, es evidente que la cultura sigue viva, aunque metamorfoseada y a veces irreconocible.

jueves, 21 de junio de 2018

INSTRUCCIONES PARA LEER “LAS REGIONES INFERIORES DE LA MUERTE- LA MUERTE Y LA VIDA DE R.C”






Por Pedro Casamayor

“Un Día La Página De Mi Diario Quedará En Blanco”


Como vais a comprobar en un momento, en el mundo intelectual de Pedro Pujante, todo es posible.
Una vez más Pujante a través de su literatura, de su mundo de fricción nos deja en un espacio del que nos cuesta trabajo salir o quizás del que no queremos salir.
Solo a través de la reflexión minuciosa acerca de la realidad de nuestro cuerpo, del tiempo y de nuestra existencia podremos acercarnos a la verdad de sus libros, si es que la verdad es una buena salida. O quizás no, el acercamiento será a través del absurdo, de la imaginación sin límites, del disparate. Eso tendrá que decidirlo el lector.  
Es su mundo de fricción por tanto, un mundo que lastima, que inquieta y te lleva a preguntas incómodas, a regiones donde huele a muerto, solo hechas cuando situamos nuestra vida en la cuenta atrás más terrorífica.
Menos mal que Pujante una y otra vez nos salva con su gas de la risa, con su fina ironía, que nos lleva de un renglón en donde se plantea el misterio de la literatura al de al lado en donde se ponen a cocer unas lentejas. Esa ruptura de escenarios que te deja en tierra de nadie, totalmente indefenso delante de nuestros fantasmas.
Para colmo nos deja con la miel en los labios, una nueva tomadura de pelo metafísica, ya que al final parece que nos va a contar a través de su personaje cuál es el gran misterio de la vida, el fin de la literatura pero se lo queda para él. Quizás en la próxima entrega nos lo desvele. O quizás este sea, que, cuando nos convirtamos en fantasmas, también dudaremos de nuestra existencia. ¡Joder Pedro! Para cuándo un cuento normal, con princesas, castillo y con perdices.
Y ya nos remata en su segunda historia con la idea del doble: ese personaje que: camina al lado, un yo embellecido que representa el reverso de tus frustraciones y tus deseos inalcanzados.
De nuevo su mundo de fricción, donde un personaje, en un momento dado bastante parecido a nosotros, se atormenta por el éxito no alcanzado codiciando los triunfos del vecino. Un cuento con un final exquisitamente placentero y masoquista, solo apto para lectores que buscan no salir  indemnes de su lectura.
 Como dice mi amigo Juan Pardo Vidal “Cada vez hay menos tiempo para que ocurra todo el presente o quizás todo el pasado”.

TEXTO LEÍDO EN LA PRESENTACIÓN DE LAS REGIONES INFERIORES DE LA MUERTE, 18 JUNIO 2018

miércoles, 13 de junio de 2018

PRESENTACIÓN EN ALHAMA DE MURCIA DE "LAS REGIONES INFERIORES DE LA MUERTE"


Se hablará en este acto de la relación existe entre muertos y escritores, entre lectores y escritores muertos, entre el más allá y los libros. En definitiva, trataremos de invocar al espectro de Kafka para, mediante una conferencia inter-mundos, conversar sobre la literatura checo-española.
Ulises, Dante y muchos otros bajaron al infierno en busca de respuestas. Vila-Matas tan solo paseó por Barcelona y sin proponérselo se encontró con el rostro del misterio.
¡Que Kafka os acompañe!

miércoles, 25 de abril de 2018

LAS REGIONES INFERIORES DE LA MUERTE



El sábado 28 de abril en la Feria del Libro de Málaga se presentará mi último libro: Las regiones inferiores de la muerte (Ediciones Mitaddoble) compuesto por dos relatos, el que da título al volumen y La muerte y vida de R.C. Dos historias en las que se entremezcla literatura, arte, acontecimientos inexplicables con grandes dosis de ironía. En la primera, el escritor barcelonés Enrique Vila-Matas es el protagonista de una delirante historia. Un leve bloqueo ante la página en blanco le hace verse envuelto en una truculenta, aunque desternillante aventura en la que se topará con el amenazante espectro de Franz Kafka.

En el segundo texto que compone el libro un pintor fracasado descubrirá la existencia de su doble, un sosias que parece gozar del éxito arrollador que él desconoce. Así, frente al espejo de una realidad que no le corresponde, reflexionará sobre la existencia de vidas paralelas, lo fortuito de la exisencia, mundos que se desarrollan como reflejos de nuestros deseos inalcanzables, en un relato de acontecimientos que volarán por los aires la realidad y la cordura de nuestro antihéroe.

El acto tendrá lugar a las 18: 30 en La Feria del Libro de Málaga, en la Plaza de la Merced, en la carpa de eventos.
Allí os esperamos.

domingo, 18 de marzo de 2018

MARIO BELLATIN O LA ESTÉTICA DE LO GROTESCO

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El mundo parece más normal cuando se regresa de Mario Bellatin. Autor experimental cuya obra suele ser tildada de “rara”, “excéntrica” o “bizarra”. El editor Jorge Herralde lo calificó el más raro entre los raros. Sus novelas (más de 40 hasta la fecha) están pobladas de personajes extraños, deformes, marginales o monstruosos que deambulan por escenarios sombríos, claustrofóbicos, opresivos. Todas sus novelas, la mayoría breves, especulan una realidad deformada, y presentan escenarios sin asideros cronológicos ni geográficos (o de remotas latitudes) en los que la lógica es suplantada por una estética de lo grotesco.
Temas como el dolor, la deformidad y una intertextualidad apócrifa, se frecuentan con obstinación. Además, el propio Bellatin, o un avatar suyo, suele aparecer como personaje o como narrador de sus propias fantasmagorías autoficcionales. Si lees a Bellatin te das cuenta de que nadie escribe como él. Ser un raro significa en ocasiones estar solo, ser un eremita, esconder con inteligencia a tus precursores. De hecho, Bellatin ha afirmado que sus influencias no son solo literarias, sino también artísticas, cinematográficas. ¿De dónde viene la literatura de Mario Bellatin? Imaginemos que Satán ha sido agraciado con la prosa de Dios, algo así.
En novelas como Disecado se puede “disfrutar” de ese reino oscuro y extraño que caracteriza su narrativa. Espectral, absurda y delirante. Tétrica y fascinante, recrea un mundo turbador del que resulta difícil huir. Su escritura es adictiva, funciona como un mantra. Textos concisos, casi desnudos, que apelan a una estética del vacío. Los libros de Bellatin son las piezas de un Frankenstein-enciclopedia, la guía de viajes a un inframundo desolado y angustioso que el autor mexicano ha elaborado con minuciosidad. Viajar a la obra de Bellatin supone un viaje sin retorno.

sábado, 24 de febrero de 2018

L'assurdo fine della realtà

El absurdo fin de la realidad se publica en Italia:






Questo romanzo di antifantascienza folle in cui qualunque cosa può succedere.
Alieni pensano di visitare un villaggio mediterraneo. Quindi lo scrittore ufficiale del paese prepara una specie di discorso di benvenuto. Al passare dei giorni e la preparazione del discorso, parla e pensa ai libri e autori, fa delle referenze ai film che li risultano interessanti, dettagli pittoreschi di Orentes, il suo villaggio e tante altre aneddoti del più deliranti. Però cominciano a succedere dei fenomeni strani e la realtà comincia a deformarsi. Va bene credo che si abbia bisogno di leggere il romanzo per scoprire i misteri ed enigmi nasconde.

sábado, 27 de enero de 2018

SOLENOIDE. UN VAJE ONÍRICO ALREDEDOR DE LOS YOES DE CĂRTĂRESCU

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Cărtărescu en las jornadas Leteo
Solenoide es una novela compleja, ambiciosa, rizomática, la obra magna de Mircea Cărtărescu. Estamos ante una enciclopedia vital y literaria que resume su biocosmos, su filosofía literaria, y revela la poética tan particular que posee el autor rumano para reescribir la realidad más trivial desde las lindes de la ficción fantástica. En este sentido, Solenoide, como otras de sus anteriores novelas –“REM”, Cegador, Lulu– solapa elementos extraídos de la realidad gris de Bucarest (una ciudad mitificada por el autor y transformada en espacio onírico-cósmico) y visiones alucinantes que escenifican un submundo extraordinario poblado de seres monstruosos, museos de horrores, criaturas deformes, cultos misteriosos y espacios indescriptibles llenos de cegadora belleza, pero que se enclavan fuera de las coordenadas geográficas y cronológicas de nuestro mundo.  Esta novela se puede leer como una autobiografía imaginaria que participa del relato fantástico, el diario, la novela realista –recordemos que recurre a episodios en los que la sociedad y el tiempo histórico de la Bucarest comunista y postcomunista son reflejados con insólita viveza– pero que, hibridando géneros, traspasa los límites de la mera obra para construir un artefacto lúdico de invención inusitada. Lo grotesco y lo hermoso conviven en la mente del autor. En efecto, es paradójico el contraste que se establece entre la ruinosa arquitectura de Bucarest, una urbe gris, sucia y vieja de que parece haber sido construida ya en su actual aspecto decadente, según se reitera en numerosas ocasiones a lo largo de la novela, y la luminosa vida interior que emana de la mente cósmica del narrador y que funciona como puerta de acceso a ese mundo fantástico que existe paralelo al real.
Escrita en primera persona, pero sin mencionar en ningún momento el nombre del narrador-protagonista, suponemos que el héroe del relato encarna al autor, no al autor biográfico pero sí un avatar ficcionalizado. De hecho, el propio Cărtărescu ha aclarado en una entrevista al periódico ABC que “El personaje de «Solenoide», en realidad, es el protagonista de mi vida imaginaria. Hasta los veintidós años el narrador que aparece en el libro soy yo mismo, y a partir de ese preciso momento se convierte en una persona completamente diferente a mí”. Es decir, es un yo bifurcado. El narrador confiesa, en este sentido, que tan solo ha escrito sobre sí mismo, que durante treinta años ha reunido un “estudio completo sobre mi mundo interior, pues no alcanzo ni a  imaginar haber escrito alguna vez sobre otra cosa” (p. 41). En efecto, la novela se puede leer como una peculiar ucronía autoficcional, una deriva autobiográfica del yo por un mundo paralelo diferente al factual; y tan autoconsciente es el autor de esta paradoja que incluso se plantea un improbable encuentro entre los dos yoes: el fracasado narrador de esta ficción y el Cărtărescu extratextual, quien ha triunfado en su carrera literaria y que, nosotros los lectores, asimilamos con el autor del libro que estamos leyendo. David Roas y Ana Casa han examinado esta tipología de doppelgänger en la literatura fantástica contemporánea, un tipo de doble que lo que “encarna es una alternativa, como si la vida del personaje en cierto momento se hubiera dividido en dos caminos que se habrían desarrollado independientemente”. El narrador revela que en una ocasión tuvo la oportunidad de leer unos versos en público de su poema La caída, pero el fracaso le impidió ser escritor. De este modo, en el relato se reitera su condición de autor frustrado, es decir, de no-escritor, proyectando una anti-identidad, una realidad paralela y contrafactual en la que el fracaso temprano le hubiese privado de una vida de gloria literaria. En definitiva, una realidad alternativa, de la que duda constantemente, en la que se cuelan reflejos desde el otro lado de esta realidad nuestra, un trayecto “por el cual avanzamos en la telaraña de la vida, como en un sueño (…) y se transforma en historia, es decir, en memoria”, mientras los sosias alternativos giran en otra dirección, que como espectros “se nos revelarán en los espejos y en los sueños, los fantasmas con nuestro rostro” (p. 471). No obstante, otros atributos personales se conservan en el avatar de ficción y permiten establecer un juego de identificación entre el narrador-protagonista y el autor: profesor de rumano en una escuela, su apego a Bucarest, además de otras señales recurrentes en otros de sus libros y que configuran su universo privado.
Los hilos de la historia de este mediocre profesor se entrelazan con otras historias, con libros maravillosos, como el manuscrito Voynich y con personajes estrambóticos. La vida está descrita con gran realismo, lo que contrasta con los episodios fantásticos, casi pertenecientes a lo maravilloso, según la clasificación todoroviana. Además, la prosa del autor rumano empareja todos estos elementos tan dispares con su habitual hálito de melancolía y tristeza, que hacen de este “Evangelio, según Mircea” un libro conmovedor, místico y complejo, que reverbera los textos de las religiones antiguas, Kafka, Arthur C. Clarke o su compatriota Max Blecher.

El mundo novelístico de Mircea Cărtărescu, en general, es  una selva profusa, como el lenguaje que lo describe, un entramado textual gótico y saturado de neologismos y referencias, un universo de sedimentos biográficos, fantásticos, históricos, filosóficos,  que describe (más bien funda) la ciudad de Bucarest y por cuyo circuito de venas-avenidas viajan seres de otras dimensiones que giran en espiral en torno al yo alucinado de su narrador. Un libro despegado de lo terrenal, con un final apoteósico, que tiende a la alegoría y que confirma a Cărtărescu como el último gran escritor onírico de nuestra era.

lunes, 15 de enero de 2018

EL ARTE COMO FAST-FOOD

PUBLICADO EN LIBROS, LA OPINIÓN DE MURCIA 13 enero de 2018

Vivimos en la era de la abundancia, no tener es más un defecto personal que un fracaso del sistema. Todo nos sobra en Occidente: el arte, los libros son residuos de una sociedad bien alimentada. Se ofrecen novelas a 0 euros en Amazon, en la red la música y las películas se despachan al ritmo hay más escritores que lectores. Este estribillo resume nuestra sociedad de consumo cultural, es el reflejo de una subversión macabra de los elementos comunicativos: muchos hablan y pocos o ninguno escuchan. Las posibilidades para editar un libro son tan numerosas y hacen tan accesible imprimir y encuadernas tomos rellenos de párrafos que cualquiera con un mínimo interés puede convertirse en un autor publicado. Lo importante no es decir algo nuevo, porque todo está dicho. Lo importante es decir, ser visible y que la gente te escuche. Los libros son cifras, no mensajes. Los más vendidos, cuántas páginas tienen, a cuántos idiomas se han traducido, cuántos ejemplares, el número 1 de la lista de Navidad. Los youtubers, escritores sin libro, son los nuevos autores, los más seguidos/leídos porque han roto la barrera fatigosa del texto, ya no hay que molestarse en pasar páginas, tan solo cliquear y permanecer catatónicos frente a la pantalla del ordenador. El pago es un “megusta”. Cualquiera puede ser youtuber, es decir, escritor sin texto. La cultura, por tanto, ha sido despojada de su placer sensual, ya no cotiza en la bolsa de valores en la que participabas con algunas acciones tras un período de formación y sacrificio. Ver la televisión es la nueva “cultura de masas”, el folletín contemporáneo. Todo está en la televisión, desde la vida del famoso hasta el partido de fútbol. Se ha vuelto un artilugio interactivo que te conecta con el mundo y te regala la sensación de no estar solo en tu salón. Y ahora también las series. Hay en las series esa atracción que nos hace vibrar porque oscilan entre la obra de arte premeditada y la inmediatez, entre el artefacto elaborado y rebosante de genialidad y la pantomima del directo que se controla con un mando a distancia, en pijama, sin salir de casa. Los primeros espectadores de las obras de Shakespeare posiblemente se sintieron del mismo modo. Perplejos ante un arte nuevo que no sabían explicar pero que fascinaba por igual a campesinos y nobles. Un espejo que les ofrecía, como a nosotros la televisión, una imagen mejorada de ellos mismos. Un “entremés” que se consumía con la voracidad y la inconsciencia con la que un joven devora hamburguesas con cola.


El arte de ahora ya no se disfruta con la lentitud de una novela o una pintura barroca. El arte se consume. Se mastica y se regurgita a la velocidad del video-clip, se expulsa y se olvida rápidamente para dejar paso el siguiente capítulo, a la próxima novedad editorial, al nuevo pop star de la academia de canto televisado.  El nuevo arte se consume y se vomita en las redes con comentarios y twitters que sirven para retroalimentar la cadena de montaje de este arte fast-food. ¿Es mejor o peor que hace unos años? La pregunta es trampa porque toda comparación adolece de una anacronía. ¿Con qué compararlo, con el teatro del Siglo de Oro o con los entornos de realidad virtual del próximo milenio? Somos hijos de nuestro tiempo. Lo consumimos en silencio o gritando, mientras esperamos que pronto, muy pronto, salga la próxima temporada de nuestra serie favorita.

miércoles, 10 de enero de 2018

LIBROS TRADUCIDOS


 

En los últimos meses tres de mis libros se han traducido a otros idiomas gracias a la plataforma editorial Babelcube. Los huéspedes (Gli Ospiti) y El absurdo fin de la realidad (L`asurdo fine de la realtà) al italiano  traducciones de René Eduardo Galindo). Hijos de un dios extraño (Filhos de um deus estranho, traducción de André Barroso).
Hay en marcha una traducción al francés de El absurdo fin de la realidad .

sábado, 2 de diciembre de 2017

PROSA DE LA DESOLACIÓN.

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La literatura del siglo XX hasta nuestros días parece vindicar una poética de la desolación. Desde Joyce, Beckett o Kafka, pasando por Blanchot, el hombre está aislado en el centro de la ficción. Muchos son los autores que han bebido de esta tendencia basada en la degradación paulatina del ser humano hasta convertirlo en objeto, entidad desarraigada de su entorno y por tanto, desolado. A esta corriente secreta de la Prosa de la Desolación han contribuido escritores como Vila-Matas, cuyos protagonistas, aunque felices, están enfermos de literatura  y viven aislados de la realidad; Bellatin, oscuro prosista cuya característica principal consiste en abandonar a sus narradores en espacios herméticamente cerrados y cercenados por el dolor, la mutilación o el estupro; o Hidalgo Bayal, escritor que recuerda a João Gilberto Noll en el procedimiento tan hábil de transformar, mediante la supremacía de la prosa, un entorno cotidiano en un ámbito desolador y asfixiante. No obstante, la prosa de Noll es llana y se aleja de los destellos poéticos del escritor extremeño.
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En Hotel Atlántico narra desde su habitual primera persona una historia sencilla pero tan oscura como cotidiana. Un hombre, que parece ser un actor de segunda, vaga sin destino concreto, parece huir pero no sabemos de qué y se desplaza, como un personaje de Gombrowicz, sin aparentes motivaciones. Encuentra asesinatos a su paso, se ve envuelto en situaciones dantescas, es perseguido por asesinos sin razones aparentes y es sometido a una inexplicable mutilación. Su destino es tan trágico como absurdo.
            La historia comienza en un hotel y  termina, cerrando el círculo, en el Hotel Atlántico. Esta última parada augura el comienzo de una nueva vida, pero la felicidad es tan efímera como la realidad, y un poso de nostalgia y tristeza inunda las últimas escenas de este viaje sin sentido.
Si el arte imita la vida, las narraciones de Noll reflejan esos rincones oscuros de la realidad que pasan desapercibidos al resto de los mortales. Nuestro narrador es un maestro de los matices, un cuidadoso observador de las zonas más siniestras de la naturaleza humana. Sin aspavientos ni excesos, la prosa de Noll discurre con suavidad pero nos conduce a esferas defectuosas de la realidad, a esos lúgubres espacios que jamás nos habríamos imaginado que existían para develarnos que tras el telón de nuestras vidas todo es desolación.
P.D. J.G. NOLL falleció en marzo de este año. Sirva este reseña como homenaje mínimo a un autor tan desconocido como valioso.