jueves, 22 de septiembre de 2016

RESEÑA DE 'LOS HUÉSPEDES', POR 'DE LECTURA OBLIGADA'

huespedes
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'Debo confesar que nunca había leído un libro como Los huéspedes, de Pedro Pujante. Tengo unos gustos muy cerrados, pero ha sido toda una experiencia. Se trata de una novela descabellada. Además, desde el planteamiento. Esto no es malo. Significa que lo que leerás será diferente. Lo cual, en un mundo donde lo normal es copiar la fórmula del éxito, se agradeceLo que arranca como una novela de suspense (escritores convocados a un simposio sobre literatura secreta… es decir, algo que puede ocurrir), poco a poco acaba en una novela de ciencia ficción delirante. Un completo absurdo (género literario).
El autor murciano recurre a todos los elementos de la ciencia ficción: superpoderes, viajes en el tiempo, clones, apocalipsis, zombis y la gran batalla final. Sin embargo, los envuelve en un contexto humorístico que le da un toque personal a toda la obra.
También ayudan a crear el tono absurdo-humorístico las referencias a la cultura televisiva: Belén Esteban, aunque sin citarla su presencia en el escenario donde se desarrolla la historia es evidente, Perdidos o El Show de Truman. Estas referencias son mucho más próximas al lector medio que los comentarios sobre otros escritores, siendo Francisco Umbral el más importante de los literatos citados.'

sábado, 17 de septiembre de 2016

BRUJA, DE ALEJANDRO HERMOSILLA


PUBLICADO EN LA OPINIÓN, JUNIO DE 2016
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EL RETORNO DE LA BRUJA



Alejandro Hermosilla, brujo y escritor nacido en Cartagena hace poco más de cuarenta años, conjura en Bruja una realidad distinta, un submundo poético cargado de símbolos y figuras con el que logra alumbrar las zonas más oscuras de nuestra psique, de nuestras entrañas. Porque su poética es, a pesar del tono lóbrego y de los tenebrosos asuntos que convoca, iluminadora. Es pura literatura. Una literatura construida con ideas geniales, y nutrida con una imaginación inagotable, febril y desbordante. Que disemina un reguero de otras tantas lecturas, de una cultura enciclopédica y que nos lleva de palabra en palabra, de frase en frase por los pasadizos de un laberinto sin salida. Construcción intertextual en la que las referencias, los sampleados, los guiños y las alusiones a otras obras codifican un universo original y abigarrado. Sobrecargado como una pintura de El Bosco.

En Bruja retumban los ecos de la novela gótica, pero trasmutada en una retórica posmoderna; están Poe y su mayor seguidor, Lovecraft; reminiscencias de la obra de Mario Bellatin, autor al que Hermosilla ha dedicado más de un trabajo; y también se podrían hallar paralelismos con el infierno de Dante –un Dante alucinado- y con las fantasías vertiginosas de Lewis Carroll.  Escuchamos también en este poema endiablado llamado Bruja una grito arquetípico que reúne las voces quebradas de todas las brujas de todos los cuentos de hadas. Recordemos que los cuentos infantiles, a pesar de haber sido dulcificados, en su origen estaban plagados de dolor, terror y oscuridad.

Pero, a pesar de estas deudas literarias inevitables –no olvidemos que, como dijera Vila-Matas, ‘siempre escribimos después de otros’- Hermosilla destaca por tener una voz propia, por encarnar una literatura original, musculosa y vibrante que consigue, al menos eso es lo que le ha ocurrido a este humilde lector, hacernos participar de un universo inusitado y muy peculiar. ¿No es tarea de la literatura crear mundos nuevos? ¿Mundos de palabras por los que al entrar nos embargue la sensación de que estamos en un espacio recién creado? O, dicho en palabras del autor: ’Un castillo de palabras caminando lentamente que refleje en la medida de lo posible el alma femenina.’ Eso y muchas cosas más es Bruja.

Hay en la narrativa de Hermosilla una construcción fragmentaria y abierta de formas, que se  aproxima a la novela pero que al mismo tiempo se distancia conformando un nuevo género. La prosa de Hermosilla es torrencial, inagotable, envolvente y para nada apaciguadora;  funciona como un mantra, casi con la anatomía de la poesía, una espiral que te envuelve y de la que difícilmente se puede escapar. Decía Michel Butor – recién fallecido ahora que reviso estas notas para subirlas al blog- que la novela debía de aproximarse a la poesía. En Bruja, hay una tendencia a lo poético, una destacada búsqueda de la belleza formal, un lenguaje barroco y preciosista, pero en ningún momento estos ornamentos suponen un vaciamiento de contenidos o asuntos.

La deuda de Hermosilla no está tan solo vinculada a la literatura. Hay también un reguero de narraciones fílmicas en este artefacto llamado Bruja.  Desde la imaginería surrealista de David Lynch, del cine de terror clásico, de una estética lisérgica, demoníaca, hasta los films de culto de Tarkovsky o los poemas visuales de Lars Von Triers.

Bruja es un caleidoscopio de libros, de citas, de referencias, es un libro de libros, un aleph, una antibiblia monumental y oscura que parece escrita a la luz de una vela en la penumbrosa sala de un castillo en ruinas.

Como dijera Kafka, creo que hay que leer libros que pinchan y muerden. Este es uno de ellos, un desafío, una experiencia límite para los sentidos.

sábado, 10 de septiembre de 2016

LOS HUÉSPEDES. RESEÑA EN LA PÁGINA LITERARIA LECTURAFILIA

TODA LA ENTREVISTA PINCHANDO AQUÍ

Entrevista Pedro Pujante: “La propia realidad una parodia inverosímil que se solapa con la fantasía”

Pedro Pujante, autor de "Los huéspedes"
Pedro Pujante, autor de “Los huéspedes”
Hace unos meses, el escritor y crítico literario Pedro Pujante publicó Los huéspedes, una novela entre la realidad y la ficción que nos lleva a reflexionar sobre la función de la literatura en las sociedades. Con un desplazamiento a un futuro, en el que ya no existe la telebasura, dos personas son invitadas a un simposio de literatura secreta, lo que los lleva a un camino en el que nada es lo que parece ser.
El autor murciano ejerce además de crítico literario en la Revista de Letras, Culturamas, El coloquio de los perros o La tormenta en un vaso, y colabora en el diario La Opinión de Murcia y de su suplemento literario Libros. De su última novela, el editor Miguel Ángel de Rus, ha declarado que “es atrevida, divertida y desquiciante”. Y onírica, y reflexiva, y cómica.
Libro Los huéspedesPregunta (P): Un simposio de literatura secreta es el tema con el que comienza tu última novela Los huéspedes,  y ahí empieza un camino hilarante con mucha literatura y mucha risa, ¿Qué efectos querías crear en los lectores/as?
Cuando empiezo una novela no tengo en mente al lector todavía. Trato incluso de olvidarme de mí mismo. Tan solo escucho la voz del narrador, en este caso la del excéntrico Roberto Hernández, quien guía y determina hacia dónde se encamina la aventura. Después de escrita pensé que podría ser divertida, por exceso de inverosimilitud.  Por abuso de escenas absurdas.

(P): Ficción sobre ficción, ¿qué tiene entonces de real Los huéspedes?
La realidad está siempre más allá de mi literatura. No creo en ella.  Todo es una red de textos que se superponen. La vida es el gran texto y dentro de él hay otros textos contenidos: la literatura, los sueños, los recuerdos, el pasado, el futuro. Miles de textos, un palimpsesto enorme, y en algún lugar está la narración Los huéspedes. Intento que en mi ficción los lectores puedan sentir por unos momentos que entran en un mundo distinto, irreal, que comparten las inquietudes de mis criaturas. Por muy alocadas que sean.
(P): En el fondo es un experimento científico que los protagonistas no pueden controlar, ¿somos entonces marionetas en el poder de alguien?
Yo no pretendo ofrecer un mensaje ni un ajuste de cuentas con la realidad. Pero obviamente siempre hay paralelismos con el mundo que nos rodea. ¿Quién no se ha sentido un personaje movido por hilos invisibles? ¿No es la vida un experimento alocado, una fórmula sin resolver? Aunque si te das cuenta, ni siquiera los autores del experimento de Los huéspedes quedan indemnes a sus consecuencias. Todos, al final, son víctimas del exceso de ficción, del absurdo atroz. El problema no es que la ficción sea realista o mimética. Es que la propia realidad es a veces una parodia inverosímil que se solapa con la fantasía.

MALNACIDOS, DE FEDERICO MONTALBÁN LÓPEZ



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PUBLICADO EN LA OPINIÓN DE MURCIA, LIBROS 10 SEPTIEMBRE 2016
REALISMO MURCIANO
Si dividiéramos el mundo en barrios, Archipiélago estaría entre los más conflictivos. Un barrio de Murcia en el que la pobreza, la marginación y la baja tasa de escolarización son sus señas de identidad. Además de otros rasgos como el menudeo de droga, la exclusión social o la precariedad laboral.
Mercedes, la protagonista de este thriller social, es un ser que zozobra entre dos mundos. Vive en una urbanización de lujo pero trabaja en Archipiélago. Sus pasiones también se dividen: entre el amor a su hijo, fruto de un matrimonio en descomposición y el cariño por esos seres marginales a los que presta ayuda como educadora social, incluido un amante muy peculiar. Un asesino con veleidades filosóficas que abusa de la literatura, las drogas y el sexo.
Image result for federico montalbanMalnacidos nos sumerge en el mundo crudo de Archipiélago. Pero también nos hace partícipes el narrador de los tormentos que acosan a Mercedes y los demás protagonistas que orbitan en su pequeño cosmos urbano.  Las drogas, el desarraigo social, los abusos policiales y una burocracia deshumanizada que realiza una labor fría sin tener en cuenta a los individuos y sus pequeños dramas. Nada de otro mundo. Hasta que una sutil sombra comienza a oscurecerlo todo. La sospecha de una conspiración que quizá no sea tan inocua. El aliento de una bestia –algunos la llaman ‘Bacterioon’- que parece merodear por las altas esferas y que amenaza la vida en Archipiélago.  Niños que se dan en adopción en operaciones de dudosa legalidad. Detenciones apresuradas. Signos extraños que El cuevas, toxicómano letraherido del barrio, presiente en el aire turbio de Archipiélago.  ¿Es real o tan solo un falso presagio?
Mientras, en el hogar de Mercedes las cosas comienzan a ir de mal en peor. Los problemas del trabajo se solapan en su rutina y se enquistan, haciendo que su ‘otra vida’ adquiera tintes de una nebulosidad inquietante.
Federico Montalbán López (Murcia,1974) consigue con esta novela rasgar la cortina de una realidad que está a la vuelta de la esquina pero que pocas veces somos capaces de atisbar. Con un lenguaje directo, a veces próximo al realismo sucio, nos presenta una galería de seres disfuncionales que malviven en un mundo tóxico, suburbial y violento.  Es el autor preciso en la fotografía de una Murcia contemporánea, en la naturalidad de sus diálogos, condensando en pocas páginas un mundo verosímil y tangible. Además, Malnacidos –o pese a su soterrada virulencia- es una novela conmovedora, trepidante y plagada de momentos antológicos, intensos, que jalonan una historia brutal con episodios de amor, de mucha sensibilidad, de frustración, de amargura. Una historia en la que el lector se verá atrapado desde las primeras páginas.
Federico Montalbán López es un autor a seguir, con una voz propia e ideas interesantes. Montalbán convierte la realidad más trivial en materia literaria y que logra, con una historia sutil, develar el alma de sus propias criaturas, y así, conmover a los lectores.
Otro acierto de la editorial murciana Raspabook, que apuesta por autores de la tierra pero sin renunciar a la calidad y al buen gusto.

lunes, 22 de agosto de 2016

EL SHOW DE SAMSA. HACERSE EL MUERTO, DE ANDRÉS NEUMAN


PUBLICADO ORIGINALMENTE EN LA OPINIÓN DE MURCIA 22-82016


Andrés Neuman (Buenos Aires, 1977) es uno de los escritores de cuentos más prolíficos de nuestra lengua. A pesar de su relativa juventud ya cuenta en su haber  varios volúmenes de ficciones breves, además de poemarios y novelas.
En Hacerse el muerto, título que es en sí mismo una metáfora de estar en el mundo, se reúnen, varias piezas de distintas densidades y longitudes. Desde el típico microrrelato de pocas líneas al clásico cuento breve de varias páginas. Los temas son varios pero el tratamiento sagaz, libérrimo e irónico los traba. L a muerte está presente, pero estilizada con la ironía, es decir, con esa poética de falsa superficialidad que acaba por calar incluso más hondo.  El suicidio frustrado, la broma en un fusilamiento. La muerte  atendida como episodio lúdico, intento de desacralización: ‘Sobrevivo a mí mismo. Me deshago de la muerte jugando.’ Así acaba uno de los relatos. También hay espacio en estas tramas desenfadadas para la ternura, la fotografía cálida de la madre, el recuerdo íntimo y por lo tanto desfigurado de la niñez, de la amistad, lo cotidiano, la pérdida.
Neuman aúna experimentalismo y riesgo con vocación de contar historias. En el equilibrio de estos dos hemisferios de la narrativa –vanguardia y tradición- reside parte de su credibilidad  verbal. Por ejemplo en Policía cubista observamos un afinado tacto y una gran capacidad para hacer de una idea ingeniosa una composición, en este caso cubista, que nos recuerda los Ejercicios de estilo de Queneau. La enumeración de mensajes de  un tablero de anuncios en Vidas instantáneas, ejemplo de relato-experimento en el que mediante ironía y reformulación de la narratividad disecciona al individuo moderno en su hábitat: la sociedad de consumo, en la que las relaciones  se resignifican mediante la ley de oferta  y demanda.
Mordaz diálogo hiperculturizado y rídiculo –Bésame, Platón- que sirve de parodia doméstica en la que reflotan nuestras manías, nuestras diferencias.

También Neuman construye una desaforada utopía en Fahrenheit.com             en la que la cultura sufre un colapso y debe reinventarse. En definitiva este último ejemplo puede servir como metáfora de toda esta antología. Porque Neuman rescribe desde los códigos de la ironía y la hipérbole el cuento actual. Lo hace reventar desde dentro, aprovechando todos y cada uno de los mecanismos que este le proporciona. Pulveriza los tópicos.  Con voz de poeta, mucha intuición y gran capacidad para domeñar el lenguaje, el autor  hispano-argentino reconstruye la minificción y le imprime su propio sello de identidad.  Se hace el muerto, esa es la gran ironía, la tragedia del gran escritor, pero resulta estar vivo. Muy vivo.

viernes, 19 de agosto de 2016

EL SHOW DE SAMSA. LOS BOSQUES IMANTADOS, DE JUAN VICO




Quizá uno de los debates más controvertidos a lo largo de la historia sea el que enfrenta la razón y la superstición. Una batalla intelectual que reverbera de la ancestral Guerra entre el Bien y el Mal. Este es el tema principal de Los bosques imantados, la última publicación de Juan Vico tras el libro de relatos El claustro rojo.
La historia está ambientada en las postrimerías del siglo XIX, el momento en el que el ocultismo florecía al mismo ritmo que la ciencia se afianzaba. Lo científico y lo mágico, sin duda, serían dos de las grandes preocupaciones del hombre moderno. Dos polos que en los albores de la Humanidad se tocaban y que el devenir del tiempo ha ido parcelando, distanciando. Y precisamente, el siglo XIX, es un momento crucial. No es casual que el Romanticismo sea una respuesta ante la fuerza de la razón.  El mundo de los sueños y lo inefable, siempre en tensión con la realidad, lo racional.
Sin embargo, Los bosques imantados es una novela de acción, un thriller con elementos históricos, pero que bebe más de las novelas policíacas y de aventuras que de la literatura costumbrista o meramente realista.

La acción transcurre en el bosque de Samiel, en el que el gran mago Locusto ha anunciado su aparición. Además, un eclipse hará que las fuerzas magnéticas y ocultas del bosque aumenten esa noche. Al surtido número de curiosos, lugareños, médiums y reporteros que allí se congregan se sumará Victor Blum, un periodista escéptico y perspicaz que dedica todas sus energías a desenmascarar a los falsos magos y a los farsantes.
Una serie de acontecimientos comenzarán a hacer que la tranquilidad del pueblo se vea truncada. Crímenes, profanaciones y misteriosos símbolos. Brujería, la sospecha de una antigua secta que parece seguir existiendo.

Personajes reales, como el propio Houdin, el mundo de los sueños, mesmerismo, magia negra, religión, ciencia, hipnotismo… Un cóctel que, a cada momento, nos instiga a realizarnos la siguiente pregunta: ¿dónde acaba la magia y comienza la ciencia? ¿Quién delimita los siempre borrosos límites entre superstición y realidad.

Las aventuras del periodista Blum, hombre moral, inteligente, culto y sensible son una excusa para hacernos reflexionar sobre grandes asuntos. Vico, con su estilo pulcro y desprovisto de alambicados recursos, recrea un episodio ficcional pero verosímil, con un sinfín de incógnitas, datos curiosos e inteligentes reflexiones.  Los bosques imantados es una narración ágil y efectiva, que engancha desde las primeras páginas. Quizá, en el tramo final, los misterios que han ido surgiendo a lo largo de la obra se despachan de un modo apresurado, sin cuajar demasiado bien. No obstante, también hay importantes giros que sorprenderán que hacen que la novela funcione y consiga mantener el interés.

PUBLICADO ORIGINALMENTE EN LA OPINIÓN. 19 AGOSTO 2016

  

lunes, 15 de agosto de 2016

EL SHOW DE SAMSA. ÉRASE UNA VEZ


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‘En el principio era el verbo’

Componer un catálogo de ‘Grandes primeras frases de novelas’ es una tarea ímproba, que quizá alguien ya haya emprendido, pero que yo he querido, dentro de mis limitaciones y particularidades, llevar también a cabo.
Siempre se ha hablado –en narrativa sobre todo-  de la importancia que posee la primera frase, ese eslabón-pasillo entre el vacío absoluto y la obra literaria. Qué duda cabe de que el comienzo es la puerta al libro, y por lo tanto, esa primera ocasión para hechizar/enganchar/atrapar/ganar al lector.
Memorable es ‘En un lugar de la Mancha…’ de nuestro Don Quijote, sentencia ambigua que nos sitúa ante un relato fascinante y repleto de aventuras por todos conocidas.
Los griegos solían indicar en las primeras palabras el tema de su poema-como haría Nabokov en su Lolita- y una necesaria invocación a las musas. Así en La Odisea leemos: ‘Háblame, Musa, de hábil varón…’ refiriéndose a Odiseo, objeto del poema. Y en La Ilíada: ‘La cólera  canta, oh diosa, del Pelida Aquiles…’, valiendo las primeras palabras para indicar el asunto central, en este caso, la ira de Aquiles.
En la literatura hispanoamericana hay arranques de novelas memorables. Julio Cortázar inicia su Rayuela con una incógnita, cuyo objeto y sujeto toman al lector desprevenido sumiéndolo en una duda que a lo largo de la novela se verá en cierta medida resulta: ¿Encontraría a la Maga? Hoy ya sabemos quién es la Maga, aunque todavía imaginamos a Horacio Oliveira buscándola por los laberintos parisinos y oníricos que reinventó Cortázar.
Más bello me parece ese otro inicio que García Márquez procuró a su grandiosa Cien años de soledad. Una prolepsis que anticipa un punto futuro en la sucesión de acontecimientos narrativos: ‘Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo.’ Genial comienzo de una obra que también presume de uno de los finales más redondos de las letras hispanas: ‘…porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra.’
Resultado de imagen de CIEN AÑOS DE SOLEDADOtro libro imprescindible para completar la tríada de inicios novelescos paradigmáticos en Hispanoamérica corresponde a Pedro Páramo, de Juan Rulfo. Un libro nebuloso y raro en el que un narrador se aventura en busca de su padre, en un pueblo extraño y fantasmagórico, poblado de presencias misteriosas, de voces y viento. La novela arranca así: ‘Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo.’
Impactante es también ese hombre desgarrado y desprovisto de valores, Meursault que dice al comienzo de El extranjero, de Camus algo terrible: ‘Hoy ha muerto mamá. O quizá ayer. No lo sé.’
La literatura fantástica, caracterizada entre otras cosas, por comenzar en una aparente normalidad para dar paso a una irrupción de seres o fuerzas inexplicables, cambió de signo a partir de una novela corta: La metamorfosis, de Franz Kafka. Este libro, paradójicamente, empieza con una situación fantástica para ir poco a poco instalándose en una normalidad del todo sobrecogedora. Todos recordamos ese patético despertar del joven Samsa: ‘Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto.’ Comienzo que coloca al lector ante una encrucijada imposible de encajar.
Hay otras primeras frases de novelas que quizá gocen de menos fama, pero que a mí me resultan inolvidables. No me canso de recordar la lírica y fascinante primera frase de El mar, de John Banville: ‘Se marcharon, los dioses, el día de la extraña marea.’Novela que se llena de significado a medida que buceamos en sus páginas.
Otra que me parece fascinante, esta vez de ciencia ficción -y voy empezando, que diga, terminado- es la que colocó William Gibson en la novela pionera del género ciberpunk: Neuromante: ‘El cielo sobre el puerto tenía el color de una pantalla de televisor sintonizado en un canal muerto.’

Hay obras que cumplen con las expectativas tras una espectacular frase inicial. Otras quizá no. Estas serán las que ya se han olvidado, porque al lector hay que engañarlo al comienzo, pero nunca es idiota durante demasiadas páginas.