lunes, 28 de noviembre de 2016

EN CONTRA DE LOS LIBROS DE AUTOAYUDA O JORGE BUCAY NO EXISTE



PUBLICADO EN LA OPINIÓN DE MURCIA, SUPLEMENTO LIBROS 26 NOVIEMBRE 2016

‘Fracasa otra vez, fracasa mejor.’

Samuel Beckett

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No tengo nada en contra de las personas que se valen de manuales o de cualquier medio a su alcance para mejorar sus vidas. Cada cual obedece a la obligación moral de mirar por sí mismo, por su salud y bienestar. Si se busca el amor eterno del universo y este se halla en un texto escrito por un psicomago iluminado y argentino, pues el lector habrá de ir a por él. Pero pensando en los denominados libros de autoayuda, razono: si son de ‘autoayuda’, ¿no incurren en una contradicción? Si alguien se tiene que apoyar en las palabras o consejos de un tercero ya no se está autoayudando. Autoayudarse, como el propio término indica, es ayudarse a y por uno mismo, sin recurrir a la intervención de un gurú, de un técnico, de un psicoanalista o de un psicomago.

Resultado de imagenLos libros de autoayuda no son nada nuevo, a pesar de que el complejo siglo XX los pusiera de moda, haciendo de algunos de ellos verdaderos bestsellers. Hacia el siglo VII antes de Cristo ya Hesíodo escribió Los trabajos y los días, un compendio de consejos, prescripciones de todo tipo y proverbios.  Hay libros que sin enmascararse en el formato del manual de psicología o superación, han sido leídos por millones de personas con gran valor terapéutico. Se me ocurren La Biblia o El principito.

Sin desviarme del tema, mi reticencia hacia los libros de autoayuda consiste en que considero la vida tan hermosa en su fragilidad y capacidad de sorprendernos que una guía –entendida como manual de instrucciones- me resulta del todo inútil y redundante.  Si hemos venido al mundo sin manual por algo será. Si fuésemos a vivir varias vidas, aprenderíamos de las previas. Cada vida sería más aburrida y previsible que la anterior, pero acumularíamos un bagaje. Evolucionaríamos hacia una perfecta monotonía de la superación. Pero como solo vivimos una vez, ¿no es más intenso adentrarse en la maraña del futuro sin brújula, aprendiendo de nuestros propios errores, fracasando, asistiendo al milagro de estar aquí sin tener que recurrir a la mirada supervisora de un supuesto experto? Hay un dicho muy común que reza: ‘Nadie nace enseñado.’ Pues eso, la vida es un aprendizaje en sí misma y no creo yo que tenga que venir otro a explicarnos qué hacer y cuándo.


EN CONTRA DE LOS LIBROS DE AUTOAYUDA O JORGE BUCAY NO EXISTE



PUBLICADO EN LA OPINIÓN DE MURCIA, SUPLEMENTO LIBROS 26 NOVIEMBRE 2016

‘Fracasa otra vez, fracasa mejor.’

Samuel Beckett

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No tengo nada en contra de las personas que se valen de manuales o de cualquier medio a su alcance para mejorar sus vidas. Cada cual obedece a la obligación moral de mirar por sí mismo, por su salud y bienestar. Si se busca el amor eterno del universo y este se halla en un texto escrito por un psicomago iluminado y argentino, pues el lector habrá de ir a por él. Pero pensando en los denominados libros de autoayuda, razono: si son de ‘autoayuda’, ¿no incurren en una contradicción? Si alguien se tiene que apoyar en las palabras o consejos de un tercero ya no se está autoayudando. Autoayudarse, como el propio término indica, es ayudarse a y por uno mismo, sin recurrir a la intervención de un gurú, de un técnico, de un psicoanalista o de un psicomago.

Resultado de imagenLos libros de autoayuda no son nada nuevo, a pesar de que el complejo siglo XX los pusiera de moda, haciendo de algunos de ellos verdaderos bestsellers. Hacia el siglo VII antes de Cristo ya Hesíodo escribió Los trabajos y los días, un compendio de consejos, prescripciones de todo tipo y proverbios.  Hay libros que sin enmascararse en el formato del manual de psicología o superación, han sido leídos por millones de personas con gran valor terapéutico. Se me ocurren La Biblia o El principito.

Sin desviarme del tema, mi reticencia hacia los libros de autoayuda consiste en que considero la vida tan hermosa en su fragilidad y capacidad de sorprendernos que una guía –entendida como manual de instrucciones- me resulta del todo inútil y redundante.  Si hemos venido al mundo sin manual por algo será. Si fuésemos a vivir varias vidas, aprenderíamos de las previas. Cada vida sería más aburrida y previsible que la anterior, pero acumularíamos un bagaje. Evolucionaríamos hacia una perfecta monotonía de la superación. Pero como solo vivimos una vez, ¿no es más intenso adentrarse en la maraña del futuro sin brújula, aprendiendo de nuestros propios errores, fracasando, asistiendo al milagro de estar aquí sin tener que recurrir a la mirada supervisora de un supuesto experto? Hay un dicho muy común que reza: ‘Nadie nace enseñado.’ Pues eso, la vida es un aprendizaje en sí misma y no creo yo que tenga que venir otro a explicarnos qué hacer y cuándo.


jueves, 10 de noviembre de 2016

CYLCON 2016: REALIDAD Y AUTOCIENCIA FICCIÓN



He sido invitado a un simposio de literatura secreta. No sé mucho más, tan solo que el evento se va a celebrar en Valladolid, el sábado 12, que hablaré de ciencia ficción y de humor, a propósito de Los huéspedes. Que firmaré ejemplares -dos o tres, como mucho, quizá más, quién sabe- que es posible que conozca a Rocío Ramos, que el mundo girará y tal vez adquiera poderes maravillosos y viaje en el tiempo, que Valladolid quizá se muestre como una ciudad fantasmal en la que una serie de anómalos acontecimientos trastocará mi vida. Y que no se puede descartar que esta novela que llamamos existencia esté escrita en este mismo libro que estoy yo escribiendo ahora mismo y que la ficción y la realidad hayan comenzado a solaparse aquí y ahora.

lunes, 31 de octubre de 2016

CYLCON. CIENCIA FICCIÓN Y HUMOR. LOS HUÉSPEDES, ANTINOVELA DELIRANTE


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El sábado 12 de noviembre estaremos hablando de ciencia ficción y humor, a propósito de Los huéspedes en el Festival Cylcon, de Valladolid. A las 17 50.
AQUÍ TODA LA PROGRAMACIÓN


También se presentará la antología 2099-c Rusia en la ciencia ficción. Compuesta por autores españoles, hispanoamericanos y rusos.ç


jueves, 22 de septiembre de 2016

RESEÑA DE 'LOS HUÉSPEDES', POR 'DE LECTURA OBLIGADA'

huespedes
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'Debo confesar que nunca había leído un libro como Los huéspedes, de Pedro Pujante. Tengo unos gustos muy cerrados, pero ha sido toda una experiencia. Se trata de una novela descabellada. Además, desde el planteamiento. Esto no es malo. Significa que lo que leerás será diferente. Lo cual, en un mundo donde lo normal es copiar la fórmula del éxito, se agradeceLo que arranca como una novela de suspense (escritores convocados a un simposio sobre literatura secreta… es decir, algo que puede ocurrir), poco a poco acaba en una novela de ciencia ficción delirante. Un completo absurdo (género literario).
El autor murciano recurre a todos los elementos de la ciencia ficción: superpoderes, viajes en el tiempo, clones, apocalipsis, zombis y la gran batalla final. Sin embargo, los envuelve en un contexto humorístico que le da un toque personal a toda la obra.
También ayudan a crear el tono absurdo-humorístico las referencias a la cultura televisiva: Belén Esteban, aunque sin citarla su presencia en el escenario donde se desarrolla la historia es evidente, Perdidos o El Show de Truman. Estas referencias son mucho más próximas al lector medio que los comentarios sobre otros escritores, siendo Francisco Umbral el más importante de los literatos citados.'

sábado, 17 de septiembre de 2016

BRUJA, DE ALEJANDRO HERMOSILLA


PUBLICADO EN LA OPINIÓN, JUNIO DE 2016
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EL RETORNO DE LA BRUJA



Alejandro Hermosilla, brujo y escritor nacido en Cartagena hace poco más de cuarenta años, conjura en Bruja una realidad distinta, un submundo poético cargado de símbolos y figuras con el que logra alumbrar las zonas más oscuras de nuestra psique, de nuestras entrañas. Porque su poética es, a pesar del tono lóbrego y de los tenebrosos asuntos que convoca, iluminadora. Es pura literatura. Una literatura construida con ideas geniales, y nutrida con una imaginación inagotable, febril y desbordante. Que disemina un reguero de otras tantas lecturas, de una cultura enciclopédica y que nos lleva de palabra en palabra, de frase en frase por los pasadizos de un laberinto sin salida. Construcción intertextual en la que las referencias, los sampleados, los guiños y las alusiones a otras obras codifican un universo original y abigarrado. Sobrecargado como una pintura de El Bosco.

En Bruja retumban los ecos de la novela gótica, pero trasmutada en una retórica posmoderna; están Poe y su mayor seguidor, Lovecraft; reminiscencias de la obra de Mario Bellatin, autor al que Hermosilla ha dedicado más de un trabajo; y también se podrían hallar paralelismos con el infierno de Dante –un Dante alucinado- y con las fantasías vertiginosas de Lewis Carroll.  Escuchamos también en este poema endiablado llamado Bruja una grito arquetípico que reúne las voces quebradas de todas las brujas de todos los cuentos de hadas. Recordemos que los cuentos infantiles, a pesar de haber sido dulcificados, en su origen estaban plagados de dolor, terror y oscuridad.

Pero, a pesar de estas deudas literarias inevitables –no olvidemos que, como dijera Vila-Matas, ‘siempre escribimos después de otros’- Hermosilla destaca por tener una voz propia, por encarnar una literatura original, musculosa y vibrante que consigue, al menos eso es lo que le ha ocurrido a este humilde lector, hacernos participar de un universo inusitado y muy peculiar. ¿No es tarea de la literatura crear mundos nuevos? ¿Mundos de palabras por los que al entrar nos embargue la sensación de que estamos en un espacio recién creado? O, dicho en palabras del autor: ’Un castillo de palabras caminando lentamente que refleje en la medida de lo posible el alma femenina.’ Eso y muchas cosas más es Bruja.

Hay en la narrativa de Hermosilla una construcción fragmentaria y abierta de formas, que se  aproxima a la novela pero que al mismo tiempo se distancia conformando un nuevo género. La prosa de Hermosilla es torrencial, inagotable, envolvente y para nada apaciguadora;  funciona como un mantra, casi con la anatomía de la poesía, una espiral que te envuelve y de la que difícilmente se puede escapar. Decía Michel Butor – recién fallecido ahora que reviso estas notas para subirlas al blog- que la novela debía de aproximarse a la poesía. En Bruja, hay una tendencia a lo poético, una destacada búsqueda de la belleza formal, un lenguaje barroco y preciosista, pero en ningún momento estos ornamentos suponen un vaciamiento de contenidos o asuntos.

La deuda de Hermosilla no está tan solo vinculada a la literatura. Hay también un reguero de narraciones fílmicas en este artefacto llamado Bruja.  Desde la imaginería surrealista de David Lynch, del cine de terror clásico, de una estética lisérgica, demoníaca, hasta los films de culto de Tarkovsky o los poemas visuales de Lars Von Triers.

Bruja es un caleidoscopio de libros, de citas, de referencias, es un libro de libros, un aleph, una antibiblia monumental y oscura que parece escrita a la luz de una vela en la penumbrosa sala de un castillo en ruinas.

Como dijera Kafka, creo que hay que leer libros que pinchan y muerden. Este es uno de ellos, un desafío, una experiencia límite para los sentidos.

sábado, 10 de septiembre de 2016

LOS HUÉSPEDES. RESEÑA EN LA PÁGINA LITERARIA LECTURAFILIA

TODA LA ENTREVISTA PINCHANDO AQUÍ

Entrevista Pedro Pujante: “La propia realidad una parodia inverosímil que se solapa con la fantasía”

Pedro Pujante, autor de "Los huéspedes"
Pedro Pujante, autor de “Los huéspedes”
Hace unos meses, el escritor y crítico literario Pedro Pujante publicó Los huéspedes, una novela entre la realidad y la ficción que nos lleva a reflexionar sobre la función de la literatura en las sociedades. Con un desplazamiento a un futuro, en el que ya no existe la telebasura, dos personas son invitadas a un simposio de literatura secreta, lo que los lleva a un camino en el que nada es lo que parece ser.
El autor murciano ejerce además de crítico literario en la Revista de Letras, Culturamas, El coloquio de los perros o La tormenta en un vaso, y colabora en el diario La Opinión de Murcia y de su suplemento literario Libros. De su última novela, el editor Miguel Ángel de Rus, ha declarado que “es atrevida, divertida y desquiciante”. Y onírica, y reflexiva, y cómica.
Libro Los huéspedesPregunta (P): Un simposio de literatura secreta es el tema con el que comienza tu última novela Los huéspedes,  y ahí empieza un camino hilarante con mucha literatura y mucha risa, ¿Qué efectos querías crear en los lectores/as?
Cuando empiezo una novela no tengo en mente al lector todavía. Trato incluso de olvidarme de mí mismo. Tan solo escucho la voz del narrador, en este caso la del excéntrico Roberto Hernández, quien guía y determina hacia dónde se encamina la aventura. Después de escrita pensé que podría ser divertida, por exceso de inverosimilitud.  Por abuso de escenas absurdas.

(P): Ficción sobre ficción, ¿qué tiene entonces de real Los huéspedes?
La realidad está siempre más allá de mi literatura. No creo en ella.  Todo es una red de textos que se superponen. La vida es el gran texto y dentro de él hay otros textos contenidos: la literatura, los sueños, los recuerdos, el pasado, el futuro. Miles de textos, un palimpsesto enorme, y en algún lugar está la narración Los huéspedes. Intento que en mi ficción los lectores puedan sentir por unos momentos que entran en un mundo distinto, irreal, que comparten las inquietudes de mis criaturas. Por muy alocadas que sean.
(P): En el fondo es un experimento científico que los protagonistas no pueden controlar, ¿somos entonces marionetas en el poder de alguien?
Yo no pretendo ofrecer un mensaje ni un ajuste de cuentas con la realidad. Pero obviamente siempre hay paralelismos con el mundo que nos rodea. ¿Quién no se ha sentido un personaje movido por hilos invisibles? ¿No es la vida un experimento alocado, una fórmula sin resolver? Aunque si te das cuenta, ni siquiera los autores del experimento de Los huéspedes quedan indemnes a sus consecuencias. Todos, al final, son víctimas del exceso de ficción, del absurdo atroz. El problema no es que la ficción sea realista o mimética. Es que la propia realidad es a veces una parodia inverosímil que se solapa con la fantasía.