jueves, 21 de febrero de 2019

FACTBOOK. EL LIBRO DE LOS HECHOS DE DIEGO SÁNCHEZ AGUILAR


La novela es una de las más complejas máquinas que ha creado el hombre para poder reflexionar sobre sí mismo, su tiempo y sus circunstancias. Al menos estas ideas me han sido sugeridas por la última novela de Diego Sánchez Aguilar, un autor que con cada obra se posiciona un poco más alto en el pabellón de los grandes escritores. Comenzó publicando poesía, después nos regaló un magnífico libro de cuentos con el que quedaba claro su dominio de los temas y del lenguaje. Y ahora nos sorprende con una primera novela rebosante de calidad, compacta y sugerente.
Resultado de imagen de factbook el libro de los hechosYa no es necesario trasladarse muy lejos en el tiempo para construir distopías, es lo que parece haber pensado DSA a la hora de redactar Factbook, una novela en la que tres voces se alternan para darnos una cabal idea de una España muy parecida a la nuestra, quizá demasiado, en la que la sociedad está en crisis, las entidades financieras son monstruos que constituyen una amenaza y los derechos civiles sufren un grave deterioro. Por un lado está Gustavo, quien a punto de someterse al “proceso” de criogenización repasa con distancia y descreimiento su vida pasada, lo que deviene en un examen moral y de conciencia de toda una generación. Quien fuera su novia, Rosa, por otra parte, es una figura que funciona como elemento de reflexión política, ética y social, una profesora comprometida pero aquejada por el mal de la contradicción. Y para acabar la tríada de voces, ha recurrido el autor a un recurso hábil, un interlocutor neutro emboscado en un diálogo mutilado en el que se nos muestra una entrevista acerca de la investigación del fenómeno “Factbook”.
Sánchez Aguilar se ha valido de una ambientación levemente futurista, con clínica de criogenización incluida, para reforzar más si cabe la sensación de realidad (no tanto de realismo), y así hacernos ver cómo nuestro presente no es tan plácido como algunos piensan. El juego de contrastes es un acierto, ya que, como se aprecia en una lectura pausada, los elementos más realistas no desentonan con los ficcionales, sino que sirven para ambos sustentar la arquitectura de la novela y reforzar su fuerza narrativa. Además, otro de los contrastes más atinados, a mi entender, es el lirismo (a veces poético) de la prosa de Sánchez Aguilar que avala y dota de contundencia a las ideas. Porque en el fondo, esta es una novela de ideas, de grandes ideas. También es, como ya he leído en varias reseñas anteriores, un espejo de nuestro tiempo, un espejo que nos refleja por partida doble: porque la narrativa de la realidad parece ser subsumida por el propio relato de la novela; y porque en ella nos encontramos como tema principal las redes sociales, ese mundo especular en el que todos tenemos un avatar, un doppelgänger virtual con el que recreamos una segunda existencia. Es interesante, sobre todo, la idea de Factbook, una suerte de red social en la que tan solo se acumulan datos, fríos cómputos que de alguna manera nos hacen reflexionar sobre la verdadera naturaleza de esta otra red que todos usamos a diario y que parece reportarnos cierta calidez.
Hay en esta fábula contemporánea una crítica a nuestro tiempo, una reflexión madurada y destilada con inteligencia, pero sobre todo revestida de tal belleza idiomática  que muchos de sus pasajes brillan con gran intensidad. Hermosa prosa, calidad de pensamiento y solvencia creadora. Creo que esta puede que sea una de las mejores novelas que he leído en mucho tiempo.

PUBLICADO EN LIBROS, LA OPINIÓN DE MURCIA, ENERO 2019

miércoles, 6 de febrero de 2019

PRÓXIMAMENTE "LAS SUPLANTACIONES"

Ya ha comenzado la cuenta atrás para la publicación de "Las Suplantaciones", mi próxima novela. La  
fantástica historia de George Simurg, un personaje anodino, más kafkiano que Gregor Samsa, acosado por recuerdos nebulosos, que un día recibe una peculiar carta para que acuda a Praga, sin sospechar que se está adentrando en una insólita aventura de la que no será capaz de salir indemne.
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Una aventura paranormal, irónica y desquiciante, con elementos del relato fantástico y de la ciencia ficción. George Simurg se verá envuelto en una trama siniestra, y participará en delirantes episodios que pondrán a prueba su cordura.  Al ser confundido por una secta secreta, se verá involucrado en una espiral de misterios, demenciales experimentos con humanos, insectos gigantes, traiciones, suplantaciones de identidades y maquinaciones. 

sábado, 2 de febrero de 2019

LA EVANESCENCIA DEL AUTOR



Resultado de imagen de experiment with timeLa literatura es una forma extraña de estar en el mundo. Porque su geografía se corresponde con una no-geografía. Y los personajes, avatares oníricos del autor, viven su existencia de ficción como si ignorasen quién los ha creado. 
Toda religión, como explicación mítica del mundo, es un constructo ficcional. Como dijera Borges, la literatura es un sueño dirigido, pero cuyas mejores páginas se deben más a la deriva, a lo involuntario y caprichoso que a lo programático. Su espacio y su tiempo trascienden nuestro mundo y en sus fronteras –siembre borrosas–  es donde a veces coincidimos con lo otro, con la gran verdad del arte.  La literatura, entonces, es siempre una frontera, un límite.
 A través de su manifestación y exposición en el mundo real, el escritor acaba desapareciendo, disolviéndose como un fantasma tras la espesa nube de fantasía que el texto literario expulsa por las chimeneas imparables de su fantasy-factory
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Gérard Genette, autor de "El placer del texto"
El escritor, a medida que escribe, pierde consistencia en su “realidad” para ingresar en el mundo de la ficción. Escribir para dejar de estar en el mundo, escribir para inventar otro espacio ilimitado y denso. Crear una realidad paralela a través de la cual conseguir que la materialidad del autor se desvanezca. Y paradójicamente, que haga que el lector cobre un nuevo tipo de vida y le acompañe a un remoto páramo. La literatura es un triángulo: lector, autor, texto.
 Leer, al final, es acompañar a un fantasma. A un mundo raro. Infinito y nuevo, recién inventado pero eterno. Como el Infierno o el Paraíso, o como ese mundo aparente sin historia que postulaba Dunne en An Experiment with Time: un mundo recién creado pero que nuestros recuerdos falsos creen más viejo.
Si el tiempo no existe, la identidad carece de sentido. Porque el lector más comprometido, quien también esquiva su propia identidad, es aquel que ha logrado penetrar con éxito en el texto, deformando su impulso yoico, evadiendo su tiempo y haciéndose partícipe de la obra en la que bucea. Entrar en la obra es formar parte de ella.
El escritor se convierte así en un traductor de sueños, más o menos fiable, más o menos constatable, más o menos ilusorio. El escritor fluye hacia la nada, y a veces, como ocurre con Don Quijote y Cervantes, pasa a ser la sombra de su creación o una confusa masa amorfa que se pierde en el texto imaginario.

miércoles, 9 de enero de 2019

LA OBRA DE TEATRO


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Contrataron al director teatral más importante del momento. No escatimaron en detalles. La obra, le explicaron sin ruborizarse, estaba llamada a convertirse en el proyecto más grande jamás concebido. Un solo actor interpretaría a Dios. Cinco mil jóvenes serían el coro celestial. El resto de la población mundial, a excepción de los 30 millones que conformaban el personal de atrezo, guionistas, vestuario, transporte, producción artística y logística, en total unos seis mil millones de habitantes, haría de extras en la obra. En el desierto del Gobi se reunió a todos los miles de millones de hombres, mujeres y niños que conformaban la Humanidad. Alguien bromeó con aquello de que el mundo es un teatro. El planeta quedó vacío durante los titánicos ensayos en los que maniobras de intendencia militar, estrategias grupales infinitas y ejercicios de coordinación que involucraban a miles de ayudantes de dirección se combinaban con una precisión suiza. Durante meses la Humanidad ensayó el magno proyecto, la gran obra de teatro. El día del estreno llegó. Los seis mil millones de actores se extendían sobre el escenario monumental. Fue un sonoro fracaso. No quedó nadie fuera del proyecto para asistir como público.

lunes, 24 de diciembre de 2018

ARENGAS POLÍTICAS Y PERFUMES FRANCESES: EL DISCURSO VACÍO


Resultado de imagen de QUIM TORRA PERFUMENo pretendo realizar un estudio comparativo serio, pero si uno presta atención advertirá que los discursos de los políticos y los anuncios publicitarios coinciden en algo esencial: ambos pretenden venderte algo, se dirigen a ti con la única intención de seducirte, de hacerte cambiar de parecer y que “compres” su producto. En un caso se trata de ganarse tu voto, en el caso de los vendedores de, digamos, colonias, es fácil adivinar qué es lo que quieren que les compres a un precio siempre desorbitado.
Resultado de imagen de MIERDA DE ARTISTAResulta que la política se construye desde la complejidad, no hay quien la entienda, y los que supuestamente entienden se pasan el día discutiendo sobre este o aquel punto, sin llegar nunca a un acuerdo. Por esta razón los políticos, como los anunciantes de perfumes, apelan a tus emociones y no tanto a tu raciocinio o a tu comprensión racional. No te venden colonia, te venden la idea de belleza que de ella se desprende. No te venden una idea política sino el miedo, la felicidad o el odio que en ti puedan suscitar. Últimamente es más que evidente esta visceralidad que subyace en los discursos políticos, peroratas populistas que invocan los demonios de Franco, los peligros de la inmigración o el manido tema catalán. Un tema que, si se piensa fríamente, solo importa a unos pocos, porque es un sinsentido y no evoluciona ni tiene consecuencias para el resto del país. Están pidiendo la independencia desde que tengo uso de razón. Y siguen estancados ahí, en un diálogo de besugos infinito que recuerda los dramas de Beckett o Ionesco, caracterizados por frases repetitivas, estereotipadas y carentes de sentido. ¿Ha oído usted a un político proponer una solución material para la vivienda, la precariedad salarial o la inseguridad ciudadana? La respuesta es Cataluña.
Resultado de imagen de BELLEA PERFUME MODELOSEste discurso vacío del charlatán político, sin contenido pero lleno de bilis y de gritos llamando a la sublevación o al levantamiento es el equivalente a la ausencia de mensaje de los anuncios de perfumes que en estas fechas navideñas arrasan en las parrillas televisivas. Torra y Cacharel, Casado y Lancôme, y poco más. En estos anuncios aparecen bellos hombres y mujeres que no hablan, que se desplazan por el éter de la realidad como enigmáticos espectros portadores de una sensualidad arrebatadora, casi sin ropa, erotizantes y protegidos por el aura mágica de un perfume. No se habla en estos breves capítulos comerciales y lo poco que se oye suele ser una voz en off en un idioma extranjero, francés o inglés, en un tono susurrante, como si revelasen el secreto mismo de la belleza pero que tan solo esboza un eslogan, un mantra de belleza sublimada. Oímos  y observamos estos anuncios estupefactos, impávidos ante los hermosísimos seres que en ellos habitan, creyendo que, tal vez, si nos ponemos unas gotitas del espléndido y caro elixir lleguemos a exudar esa inefable atracción sexual, a contagiarnos de sus bellezas y por fin alcanzar el nirvana de la aceptación social elitista.
El poder del perfume es como el discurso de los políticos actuales: un potingue vacío, sin valor más allá del que la sugestión y la emoción de cada uno quiera proveerle. Además ambos productos nos salen más caros de lo que realmente valen.

lunes, 10 de diciembre de 2018

RECITAL DE POESÍA Y LECTURA DE MICRORRELATOS EN LOS OLMOS


El jueves 13 de diciembre a las 20:30 en la catefería Los Olmos Pedro Casamayor y Pedro Pujante, es decir, yo, recitaremos y leeremos poemas y microhistorias. Lirismo, ironía, fantásticos y delirantes argumentos son los ingredientes que conforman este evento, en el que ambos Pedros enhebraremos nuestras historias y poesías para crear una una única narración sin sentido, autoficcional y sobre todo repleta de sorpresas.
ENTRADA LIBRE HASTA UN POCO MÁS DEL AFORO PERMITIDO

domingo, 25 de noviembre de 2018

HIJOS DE UN DIOS EXTRAÑO TRADUCIDO AL INGLÉS

Children of a Strange God by [Pujante, Pedro]
De nuevo, a través de la plataforma editorial Babelcube uno de mis libros ha sido traducido al inglés. Children of a Strange God consiste en una antología de relatos en los que lo fantástico, el amor, el terror y las emociones que nos definen como humanos conforman un mosaico, un escenario existencial, en el que sus protagonistas tratan de encontrar respuestas a sus vidas, a sus aspiraciones. Mezcla entre realidad y fantasía, entre ficción y literatura, estos cuentos son pequeños retazos de la vida, historias cargadas de oscuridad y también de nostalgia.

PUEDES ADQUIRIR UN EJEMPLAR DESDE AQUÍ
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A phantasmagorical cemetery in the moonlight, a sad room in a hotel, an enigmatic canvas, an anonymous city or the mythical Homeric Ithaca are some of the bizarre settings in which the surprising stories - nightmarish, dreamy, dark or fatal - which you will find here will take place. But, despite the disparity in the situations and atmospheres, the characters collect common traits that turn them all into children of a strange god: loneliness, vital anguish or the need to mend their fragile identity.


The eleven stories that form part of this mosaic are impregnated by the void, exultation, hopelessness, mystery, death, and desires. The characters, sometimes afflicted by guilt, sometimes disturbed by love, sometimes nameless ghosts, walk immersed in their incessant search for themselves, trying to restore their precarious existences. And, in the end, they confirm that they're alone, that destiny is a trap, and that memory is a fragile and illusory shelter. Because, as one of the stories warns us: "we are weak puppets held up by the weak strings of chance. And upstairs, running this absurd theatre, only absent-minded gods."

sábado, 27 de octubre de 2018

"LA PLEGARIA DE EOS" de PEDRO AMORÓS



PUBLICADO EN LA OPINIÓN, SUPLEMENTO LIBROS, 27 OCTUBRE 2018

Inicia Pedro Amorós con este volumen la colección de ensayos literarios “El rojo y el gris” de Ediciones Irreverentes. A su vez este tomo es el segundo del autor dedicado al análisis de obras literarias tras “Jano ante el espejo” (2011). Amorós es uno de esos escritores orquesta, que ha cultivado el relato, la novela, el ensayo histórico, el guion cinematográfico, el teatro y la crítica literaria. Disímiles géneros pero que son abordados por Amorós con un mismo tono y precisión, con una prosa tan diáfana como absorbente, que hacen de sus lecturas un disfrute sensorial e intelectual.
Porque la literatura de Amorós, y este libro lo confirma más que cualquier otro, está marcada por una notable erudición, además de una fina sensibilidad, lo que hace de sus textos obras tan amenas como intensas, repletas de sabiduría y caracterizas por una dicción serena y equilibrada.

“La plegaria de Eos” es un conjunto de ensayos dispares en los que el autor disecciona algunas de sus lecturas, analiza obras literarias de diferentes autores y épocas. El tomo, por sus características y diversidad temática, podría haber sido irregular, pero Amorós logra armonizar los fragmentos, y el resultado es un hermoso libro en el que prima la reflexión literaria, una mirada crítica inteligente y el análisis de variadas obras pero con un estilo muy personal, casi autobiográfico, que funciona para que los distintos ensayos que componen el libro adquieran una textura homogénea. Además de los apuntes más críticos o históricos, Amorós ha intercalado reflexiones de su propia cosecha, anécdotas personales y su propia mirada sobre el hecho literario, consiguiendo amplificar las resonancias teóricas de su análisis.
El azar como arma imaginaria que tanto conmueve al autor, parece ser el hormigón que aglutina estos textos, lecturas realizadas al azar que ahora confluyen en un libro, encuentros casuales con Proust, con un amigo escritor que ha escrito un volumen de cuentos, con la obra de Benedetti, con las fantasías de Luis Alberto de Cuenca, la ciencia ficción, Borges, la correspondencia de algunos autores, Canetti o su propio maestro Prieto de Paula.
“Todo está conectado entre sí”, recuerda al final de este volumen Pedro Amorós, y ciertamente, la literatura parece más que cualquier otra cosa un viaje de conexiones, de casualidades y vínculos misteriosos que configuran el tapiz de la ficción y de la vida. Amorós, con un estilo delicioso, gran honestidad literaria, vasta cultura y una exuberante vocación de maestro nos hace partícipes de su amor por los libros, al mismo tiempo que nos incita a acompañarlo en su propio viaje, a través de sus lecturas y de su forma de entender la literatura. Un viaje emocionante y repleto de lugares insospechados.

domingo, 16 de septiembre de 2018

PARQUE TEMÁTICO PARA VIAJEROS EN EL TIEMPO

PUBLICADO EN EL SUPLEMENTO 30 ANIVERSARIO "LA OPINIÓN" 15-9-2018


Queridos cronoviajeros, estén atentos porque acabamos de llegar a Murcia en 2018, la temperatura ambiente es de 40º a la sombra, la misma que hacía treinta años en esta ciudad un día de verano cualquiera. No se separen del grupo porque numerosos “aparcacoches” han sido conservados para dotar de realismo el parque. Este puente es idéntico al original, está fabricado con hierro y se ha levantado sobre lo que debió de ser el Río Segura, por el que, según señalan nuestros geólogos, corría un buen caudal de agua.  En el puente debió de vivir una famosa alcaldesa o princesa como se puede deducir del único fragmento rescatado y conservado en nuestro archivo sonoro: “La Virgen De Los Peligros, La Virgen De Los Peligros,/La Que Está Encimica´El Puente”.

 Allí, al norte, se celebraba la feria, un evento que tenía lugar en el mes de septiembre y que era famoso por concentrar a gran cantidad de humanos en condiciones de hacinamiento pero que, paradójicamente, se saldaba con resultados agradables. De hecho, se repetía cada ciclo anual. Sí, exacto, igual que el Bando de la Huerta, todo viene explicado en el folleto; consistía en un multitudinario ritual de carácter social y lúdico, muy popular, en el que millones de humanos se concentraban en espacios muy concretos de la ciudad para intercambiar fluidos corporales: saliva, orina, semen, deposiciones, jugos gástricos, sudor. Consumían drogas líquidas y productos hipercalóricos un 80% más de lo tolerable, realizaban movimientos espasmódicos llamados “bailes”, animados por sonidos a todo volumen y perdían el conocimiento bajo los efectos de sustancias que alteraban sus estados de conciencia. Fue poco antes de la implantación total de las redes sociales, cuando todavía estaba bien visto mantener relaciones físicas directas. Eso que pueden ustedes apreciar ahí es un pub estándar. No servían alimentos para que las drogas líquidas (whisky, ron, licores de cebada, etc.) produjesen un mayor efecto en el cerebro. Además, los dispensadores de sustancias (llamados camareros) se seleccionaban de entre los jóvenes mejor dotados físicamente como reclamo sexual. Hemos conservado el pub en su estado original y creemos que había miles repartidos por toda la metrópolis. La barra servía como punto de apoyo cuando estaban a punto de perder el equilibrio. A grandes rasgos todos estos habitáculos se usaban con los mismos fines prácticos: reafirmar el estatus jerárquico dentro del grupo social y perpetuar la especia mediante sofisticados rituales de cortejo y apareamiento. No, no se comunicaban, esos aparatos llamados altavoces impedían todo contacto lingüístico mediante molestos y continuados ruidos denominados “Reguetón” y con otros términos del todo intraducibles a nuestro idioma actual. Hay teóricos que sostienen que estos espacios eran salas preparatorias para el ritual de “El Bando de la Huerta”, pero no está demostrado. Por supuesto no deben olvidar que hablamos de una época basada en las relaciones físicas, sin intermediarios virtuales, y nuestros antepasados debían de efectuar el coito y otros procedimientos primitivos de reproducción no asistida en los que el contacto físico y visual era imprescindible. De este modo, estos lúgubres y nocturnos espacios de visibilidad y sonoridad reducidas en los que se ingería un fármaco local llamado Estrella de Levante, eran idóneos para simular cortejos sexuales de apariencia espontánea, pero que en el fondo se sometían a estrictas reglas y complejos mecanismos muy elaborados. Los aprendían de manuales como el códice titulado 50 Sombras de Grey y de otros productos audiovisuales, como el conocido Titanic, que debió de ser muy relevante porque se cita en casi todas las cartas de amor encontradas en las excavaciones del Barrio Corte Inglés.
Aquello que pueden ver ahí era una biblioteca. Estaba repleta de textos de todas las épocas con gran cantidad de información social, cultural e histórica. Pero los usuarios que pasaban la mayor parte del tiempo en este templo solían obviar las… como se llamaban, novelas, creo, y tan solo ojeaban apuntes que tenían que memorizar para que se les expidiera un título universitario. También examinaban la prensa, un tipo de lectura muy amena pero extremadamente complicada de entender, porque tan solo narraba lo que había ocurrido el día antes, lo que eliminaba cualquier lectura historicista o diacrónica de la realidad. Solo quedan algunos vestigios de un texto periodístico titulado La opinión. ¿Que de qué trataba? Es muy complejo de resumir, pero en sus heterogéneas secciones se hablaba de los extraños libros que nadie leía, se hacían listas de los que habían muerto el día antes y también dedicaban unas páginas a personas que daba patadas a una pelota de cuero en pantalones cortos. Sí, eran extraños. Pero sigan por aquí y contemplen el mayor misterio de aquella civilización perdida: un pastel de carne…

miércoles, 29 de agosto de 2018

APOLOGÍA DEL VIAJERO PASIVO


Resultado de imagen de viajeros tontosEn el pasado, antes de que se inventara el turismo, la gente que viajaba debía acarrear una serie de dificultades extraordinarias si pretendía conocer y visitar una ciudad, un país o un continente distinto al suyo de origen. Los viajeros eran aventureros, dotados de conocimientos y una fortaleza extrema. Se requerían una serie de condiciones físicas, morales y emocionales específicas para arrostrar el viaje. El viaje era una misión, el viajero un ser activo. Por supuesto, los medios de transporte no disponían de motores, ni existían los guías turísticos tal y como los conocemos hoy. Tampoco existía el “todo incluido” ni el “paquete completo” que incluye transporte al hotel, tres comidas y un teléfono de emergencias en caso de enfermedad o accidente. Tampoco había seguros de viaje ni siquiera garantías de regresar con vida de la aventura.
Desde que se inventó el turismo, y se ha ido perfeccionando, viajar ha cambiado drásticamente. La nueva retórica del viaje transforma la aventura en una suerte de experiencia virtual. La peregrinación mística y salvaje ha sido sustituida por una aventura intelectual, cultural, hedónica. Las penurias físicas se evitan gracias a la sofisticación de los medios de transporte, las comodidades de los alojamientos, el abaratamiento de los servicios gastronómicos en hoteles y paquetes que te incluyen hasta los cócteles. El viajero ha dejado de ser un ente activo que configura su propia experiencia y la vive en primera persona, para ser un pasajero, un agente pasivo de la industria turística. Un cliente.
Pongamos como ejemplo radical un crucero. Para embarcarte en este tipo de aventura, además de disponer del efectivo necesario,  tan solo tienes que realizar una llamada a una agencia y contratarlo. Te desplazan hasta el barco y desde allí, te transportan de ciudad en ciudad, como si de un hotel móvil se tratase, para que puedas ver, contemplar y fotografiar cada piedra o rincón que te apetezca. No debes hacer prácticamente nada. Ellos han pensado en todo. Ni siquiera preocuparte de hacer tú la cama o programar la excursión del día siguiente. En el barco te lo proporcionan y organizan todo. También los menús, los horarios y hasta los amigos con los que compartirás la mesa durante siete días.
            Habrá quienes abominen de este tipo de aventuras prefabricadas, abrigando en su mente la idea romántica del viajero-aventurero que se pierde en destinos exóticos y entra en contacto con culturas desconocidas para vivir una vida nueva y excitante. Me resulta fácil dar la razón a esta filosofía de viajes. Pero he de reconocer que también me apasiona el viaje prefabricado, la aventura-simulacro en la que por unos días te aíslas de tu realidad para dejarte llevar, para convertirte en un viajero pasivo que no pasea por las ciudades, sino que deja que las ciudades paseen por él. Ser otro, abandonarte a la experiencia manufacturada y perfecta. Una semana de crucero es una tregua, una inmersión en una burbuja espacio-temporal en la que dejas de preocuparte de los avatares de la rutina para convertirte en un observador, un habitante de un mundo diferente en el que el tiempo y la realidad fluyen a otro ritmo, a una densidad casi extracorporal. Si viajar es vivir nuevas experiencias, ¿por qué renunciar a los simulacros, a los no-lugares, a las abstracciones, a ser durante una semana un extraterrestre, un ser pasivo que observa un mundo alucinante que pasa ante nuestros ojos? El nuevo viaje ya no tiene por qué ser una aventura física, también puede resultar una experiencia interior en el que las comodidades te hagan sentir que estás fuera de la realidad. Viajar no es solo llenarte de experiencias, también consiste en vaciarte de tu rutina.

sábado, 18 de agosto de 2018

LA MUERTE DEL SABIO

Publicado en La Opinión de Murcia, 17 agosto 2018
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En el pasado, los ancianos de la tribu eran los sabios que atesoraban el conocimiento. El saber consistía en acumular experiencias, vivencias, heridas procuradas en batallas o en batidas de caza, recuerdos de vidas cruzadas. Al trasmitirlo a los demás se producía la magia, el aprendizaje necesario para sobrevivir a la ignorancia. Ahora, con la Red como oráculo –el cerebro compartido que no piensa- existe un almacén de saberes a disposición de cualquiera. Un vasto tejido de conocimientos en el que los internautas nos perdemos en busca de un atisbo de luz. Esa biblioteca de Babel que Borges soñó, metáfora del Universo, ha dejado de iluminar para cegarnos. Creíamos que el infinito no se confundiría con un laberinto. La Red es un caos.
Por lo tanto, si la memoria, la experiencia y el saber de la tribu han sido relegados a un cerebro electrónico: ¿para qué sirve un sabio? ¿Qué diferencia existe entre un hombre con conocimientos y un lego que ha adquirido cierta notoriedad y es seguido por miles de personas? Los nuevos gurús, como todos sabemos, son adolescentes o idiotas. Los nuevos ídolos de masas son youtubers que no tienen mucho que decir, que no saben hacer nada trascendente, pero que han logrado hacer de su ignorancia la metáfora viviente de nuestra instantaneidad. Son divertidos, hacen pasar el rato y, de este modo, atrapan a sus seguidores. ¿Qué hay más importante que ser feliz aquí y ahora, dejar de pensar, divertirse y no preocuparse de nada? Quizá esa sea el signo de este nuevo mundo sin memoria ni pasado, un tiempo amnésico, anclado en el presente, en la inmediatez: poetas que no cantan antiguas epopeyas, letras banales que aspiran a hacer mover el esqueleto, sabios juveniles que no saben nada, monumentos a dioses muertos, fotografías del presente que serán descartadas por más fotografías en una hora, quizá en minutos. Programas de cocina, de baile, de citas, tertulias en las que se debate sobre la última novia de un famosillo. Cada día tomamos una nueva foto de nuestro rostro y así, de algún modo, creemos burlar el paso de tiempo, hacer de lo momentáneo una máscara. Fotografías que se exponen para mostrar al mundo que somos extremadamente dichosos. Que estamos comiendo un helado en la playa. No prestamos atención al mar sino al móvil, a la cámara, a la red social. Hay ya redes sociales que eliminan las fotografías que en ella se suben en cuestión de horas. Fugacidad. La historia suele repetirse porque la olvidamos. Pero es posible que algún día acabemos encerrados en un bucle, en un eterno presente sin memoria. Sin pasado al que volver la mirada y también sin un futuro al que asomarnos en busca de objetivos o sueños. Creo que un día desaparecerán los libros de historia. A quién le va a interesar el pasado si tan solo hay presente. ¿Y el futuro?
Si el sabio ha muerto, también habrá que asesinar al clarividente, al Tiresias de la ciencia y del conocimiento, al que se atreva a escudriñar el futuro, el progreso, a aquel que nos abre los ojos más allá de nosotros mismos y de nuestra cotidianidad. La muerte también está dejando de existir, al igual que la vejez, al igual que la fealdad. Cuando descubramos que no todo es bello ni imperecedero quizá comprendamos que también es todo un simulacro. Pero es posible que lo descubramos demasiado tarde.